Tiempo de lectura: 4' 38'' No. de palabras: 737

Nueve de las 12 personas fallecidas por el virus de la rabia en las comunidades achuar de Taisha, en Morona Santiago, estuvieron en manos de chamanes. Esto porque, supuestamente, la medicina occidental (vacuna) no les curó y en ellos existe la creencia de que se trata de un mal. Por eso, las políticas de salud y las prácticas ancestrales de la medicina tradicional (chamanismo) causaron enfrentamiento de dirigentes con autoridades de salud.

Hay varias personas, entre ellos el vicealcalde de Taisha, Rafael Antuash, que no creen que la mordedura de murciélagos hematófagos (se alimentan de sangre) portadores del virus causaron estas muertes. Él insiste que se trató de un mal (hechizo) hecho por otras personas. Él argumentó, que al menos 10 de los fallecidos estaban recibiendo la vacuna antirrábica (CRL). Y en unos casos permanecían hospitalizados bajo el control de los médicos. “En eso perdimos tiempo, pudimos llevarlos antes donde los chamanes y se curaban”. Pero el epidemiólogo de la Dirección de Salud de Morona Santiago, Manolo Vázquez, precisó que todos los pacientes llegaron a las casas de salud en estado crítico. “Cuando el virus ya infecto el sistema nervioso, provocando la encefalitis”.

Las investigaciones médicas precisan que la rabia es una enfermedad mortal, que se transmite por la mordedura de animales.

La única forma de prevención es la vacunación a tiempo, tan pronto la persona ha sido mordida por el vector. La medicina ancestral está arraigada en los indígenas. En esta semana hay 12 personas de la comunidad de Wampuik -donde se registraron al menos dos muertes- que son atendidas por Antonio Inmunda, un reconocido uvishin (chamán en lengua shuar) de Pastaza. Las limpias las hace únicamente en la noche, en una modesta vivienda propia de los achaur (techo de paja, bases de madera, sin paredes externas ni internas y piso de tierra). Antes, esta fue curada con una técnica especial para que esté libre de cualquier mal. Inmunda usa como principales materias primas la ayahuasca (planta milenaria de la selva amazónica) y el humo del tabaco. Una hora antes de empezar el proceso, él ingiere una infusión preparada con esta planta considerada el espíritu de la naturaleza. A las 19:00 empieza el proceso. Los familiares que acompañan a los enfermos se ubican en un espacio.

Los pacientes están en otro extremo y uno a uno pasa a la improvisada cama (una tabla). Tras un ritual, Inmunda chupa la piel, en el sitio donde la persona siente dolor y luego le esparce el humo del tabaco. Según Antuash, esa técnica ha dado resultado porque todos los pacientes están mejor. Él dice que ellos no padecen de rabia sino de un mal con síntomas parecidos de dolores de cabeza, del cuerpo y vómito. El hijo de Antuash, Wilmer, de 11 años, también estuvo en tratamiento con Inmunda y “ya está curado”.

Pero Germán Freire, presidente de la Nacionalidad Achaur del Ecuador, discrepa. “Las personas murieron por la rabia del murciélago y no por brujerías”. Josefina Lema, yachac de Imbabura (mujer con sabiduría), dice que no hay que entrar en disputas porque cada una tiene su espacio. La tradicional exige un conocimiento ancestral heredado. Según ella, el malaire, espanto y malas energías solo se curan con hierbas. Y que para la rabia está la occidental. Lema cree que el caso de Taisha puede responder a que “la Madre Tierra entró en rebeldía y castigó a la gente por alguna alteración”. Para terminar con los enfrentamientos, las autoridades de salud permitieron que los pacientes sean revisados por chamanes.

Más de esta práctica

Se conoce que un  tratamiento con un chamán cuesta entre USD 300 y 1 000, dependiendo de los días que le tome la estabilidad y cura. Por lo general está sobre las cuatro sesiones.

En  las provincias de  Morona Santiago y Pastaza hay 10 chamanes reconocidos. Pero para la reciente crisis  llegaron más sabios de Pastaza. Ellos se hospedan   una semana en la casa de algún dirigente comunitario. 

Una paciente que fue transferida grave en avioneta desde Wampuik hasta el  Hospital de Macas nunca llegó. Su familia contó que  prefirieron llevarla con un chamán de esa ciudad, pero a los cinco días falleció.

Califique
2
( votos)