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Una cirugía laparoscópica terminó con la vida de una paciente de 49 años. El hecho ocurrió ayer en la clínica Gastromed, ubicada en la avenida Brasil, en el norte de Quito, en un hecho que generó gran conmoción.

La víctima se llamaba Sonia García. Su esposo Juan Ortiz llegó a la clínica porque recibió una llamada de emergencia. Aparentemente la operación a la que se sometía su esposa se había complicado. Una cardióloga le dijo que Sonia se había descompensado y que la iban a llevar a otra clínica.

Juan Ortiz cuenta que Sonia había entrado para una cirugía de media hora. Tenía reflujo gástrico causado por una hernia hiatal que le iban a arreglar en la cirugía laparoscópica. Al mediodía tenía que estar fuera del quirófano.

Pero no fue así. Su esposo pidió verla conforme avanzaba la tarde y le dejaron asomarse al umbral del quirófano. La vio conectada a la máquina respiradora y vio que los médicos la reanimaban.

El cirujano Max T. le informó que la intervención tuvo problemas y que su esposa debía recibir 15 pintas de sangre. El médico tranquilizó al esposo y le pidió que esperara en la recepción.

Ortiz esperó pero, en vista de que no bajó nadie a dar más datos, subió al de nuevo al quirófano. El esposo se encontró con el cadáver de Sonia García. Los médicos y enfermeras habían huido.

La Policía acudió al lugar para tomar los datos legales y la Dirección Provincial de Salud clausuró a la clínica, que se especializaba en mangas gástricas, plicaturas gástricas y by-pass para combatir la obesidad.

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