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El Ministerio de Salud tiene un primer bosquejo de lo que será la red nacional de suministro de sangre segura. La primera noticia es que construirá un nuevo hemocentro en Guayaquil, con una inversión de entre USD 3 y 4 millones.

El procesamiento de la sangre, según el viceministro de salud, Nicolás Jara, se centralizará en el nuevo centro de Guayaquil y en el hemocentro de Quito, ubicado en Carapungo, que la Cruz Roja gestionaba desde 2008.

Jara explicó, además, que habilitará 130 puntos para distribuir la sangre y así garantizar el suministro de sangre de manera oportuna e inmediata, sobre todo, en zonas alejadas del país, donde mujeres embarazadas y víctimas de accidentes de tránsito mueren por la falta de sangre.

El funcionario asegura que falta sangre y cita un ejemplo: “si usted va a al Hospital (Eugenio) Espejo hay un porcentaje de pacientes que no tienen sangre, por más que el Ministerio paga esa sangre. No hay sangre disponible y el paciente tiene que buscarse donantes y llevarlos a la Cruz Roja, entonces no estamos cumpliendo con la gratuidad total”.

La Cruz Roja asegura que no hay déficit de sangre. Mónica Pesántez, directora del hemocentro lo argumenta: “Una cosa es que no haya suficientes donantes para 14 millones de habitantes y otra que haya déficit en la cobertura de la demanda. La Cruz Roja ha despachado toda la sangre que nos solicitan”.

Esta ONG encargada de gestionar 29 bancos de sangre despacha un promedio de 10 000 hemocomponentes (concentrado de glóbulos rojos, plaquetas y plasma) a escala nacional. La única carencia que admiten es de grupos difíciles (RH-). En este caso se llama a donantes o se consulta a la red de bancos de la Cruz Roja para traer la sangre requerida de otras provincias.

Jara insiste en la necesidad de más sangre y en el malestar que experimentan los familiares que tienen que buscar sangre cuando no hay suficiente ‘stock’ en los hospitales públicos y privados. “En muchos casos, a la final el paciente termina recibiendo sangre, el problema es que no recibe de forma oportuna. Eso nos pasa a todos, un amigo o un familiar nos dicen dóname sangre”.

El plan del Ministerio es asumir a muchos de los técnicos que trabajan con la Cruz Roja. No especificó a cuántos. Actualmente trabajan ahí 240, según Pesántez. “No debe haber desconfianza o pensar que vamos a perder la calidad. La idea es que en el futuro mejoremos y aseguremos la calidad de la sangre”, añade Jara.

El Ministerio y la Cruz Roja coinciden en el cálculo de la cantidad de donantes que faltan para cumplir con los parámetros establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS): un país necesita que entre el 2% y 5% de su población done sangre. Se necesitan 350 000 donantes, para estar mínimamente cercanos a esta recomendación internacional. Pero el promedio anual es de 200 000 donantes.

El objetivo es que un habitante, desde los 18 años, done al menos una vez al año. Para lograr esto se realizará una colecta de sangre a escala nacional y se exceptuará las localidades, en donde hay prevalencia de enfermedades como el paludismo. Los donantes voluntarios aún son muy pocos. En 2010 apenas sumaron 67 682, y 8 605 son repetitivos. Jorge Rivadeneira es uno de ellos. Ha donado 49 veces. Empezó dos meses antes de cumplir la mayoría de edad y ocultó su gesto solidario a sus padres. Ahora tiene 33 años y casi un récord en donaciones.

“Siempre estuve con las ganas de ayudar. Ahora incluso donó plaquetas para un niño pequeño o lo que se necesite para algún paciente”, dice este hombre que nunca ha necesitado sangre. “No he tenido ningún problema de salud, me he mantenido con el mismo peso. Es algo muy seguro”.

¿Cómo tener sangre segura?

La Cruz Roja utiliza la técnica NAT, que permite disminuir lo que llaman el periodo ventana de detección de virus de 22 a 12 días, según la explicación de Mónica Pesántez, del hemocentro.

Esta es una de las técnicas más seguras para evitar que sangre infectada sea transferida al paciente receptor. El Ministerio de Salud, en teoría, seguirá con este sistema de control de calidad en Quito y Guayaquil.

Los 130 puntos solo serán de distribución. "Los principales puntos estarán en los hospitales públicos. En todas nuestras unidades ya tenemos sitios adecuados para guardar la sangre, hemos comprado hemotecas y el personal está entrenado".

Los otros bancos de sangre que funcionan en al país solamente utilizan una técnica en gel y usando microplacas, donde se detectan virus usando la quimioluminiscencia (fenómeno de emisión de radiación electromagnética, ultravioleta o visible).

José Páez, jefe del banco de sangre del Hospital Andrade Marín, asegura que hace falta en el país un sistema de hemovigilancia para evitar el mal uso de la sangre.

En otros países se hace un seguimiento de los pacientes que han recibido una transfusión de sangre hasta un año después. "Hay enfermedades que no se presentan inmediatamente, como el mal de las vacas locas", dice Páez.

Este hematólogo también dice que la sangre no se debe gastar y menciona que hay sustitutos médicos que evitan una transfusión. Estos son los cristaloides y coloides que ayudan a mantener los signos vitales. "La sangre es lo último que se necesita, hay que seguir protocolos internacionales que nos indican incluso que en las cirugías se debe hacer la transfusión en el trasoperatorio".

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