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Ayer, a las 07:00, se desarrolló la segunda edición de la Carrera 10 K Solca, que finalizó en la Cruz del Papa, en el parque La Carolina, al norte de Quito.

Robinson Olalla, de 48 años, fue uno de los participantes que se concentró en el intercambiador de Carcelén, punto de partida de esta competencia atlética. Su tiempo fue de 53 minutos y los cumplió con entusiasmo, pues, según comenta, esta competencia es a favor de Solca, cuya labor es “ayudar a quienes más lo necesitan”. Es la segunda vez que Olalla participa en esta carrera y, al igual que al año anterior, su preparación fue rigurosa.

En esta competencia también intervino Pablo Espinosa, director de la compañía Saz Computers. “Desde hace un par de años, me picó el bichito por participar en estas carreras y ahora estoy aquí, junto a estos atletas”. Espinosa comenta que para muchos esta carrera puede resultar sencilla porque es en línea recta, pero que un sector, sobre todo, en la avenida 10 de Agosto, en la Galo Plaza, donde hay una pendiente que se hace “un poco pesada”.

Aníbal Viteri, de 67 años, corrió con su perro Chato que todos los días lo acompaña en su entrenamiento. Viteri compite desde hace 35 años y es un atleta entusiasta. “Corro con Chato al menos 8 kilómetros diarios. Solo así consigo estar siempre en forma”.

Viteri tiene un taller de mantenimiento de computadoras y el año pasado no alcanzó a inscribirse en la carrera de Solca.

“Esta fue mi oportunidad”. Entre los participantes también estuvo el colombiano Carlos Pinzón, oriundo de Barranquila, que compitió en la categoría de silla de ruedas.

Este atleta hizo apenas 29 minutos. “Es mi mejor tiempo en 10 kilómetros. En ninguna carrera en la que he participado en América he logrado bajar de los 30 minutos”.

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