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Paola Molina y Mónica Castro esperan fuera del servicio de medicina transfusional del Hospital Eugenio Espejo. Sus madres de 52 y 78 años, pacientes oncológicos del Programa de Protección Social (PPS), están en la lista del viernes 17 de febrero para recibir sangre. “Le ponen cuando le bajan las defensas”, dice Paola y cuenta que es la segunda vez que le hacen una transfusión a su madre en este año. Para la madre de Mónica, en cambio, es la primera vez y le sorprendió que no le cobraran nada. “Mi madre está anémica y le están poniendo dos pintas sin ningún costo”.

Para cumplir con la gratuidad el Ministerio de Salud absorbe los costos del procesamiento de sangre y paga a la Cruz Roja, que se encarga del procedimiento.

La Cartera de Salud intentó administrar los 29 bancos de sangre de la Cruz Roja en junio del 2011, pero no llegó a un acuerdo para su entrega. Hasta el momento la ONG sigue con su labor.

Mientras tanto, el Hospital Metropolitano y Solca también se convirtieron en proveedores de sangre de la red pública. El Ministerio firmó acuerdos en noviembre del 2011. “Con la Cruz Roja hemos tenidos problemas de provisión de sangre y para asegurar el abastecimiento trabajamos con el Hospital Metropolitano, Solca y el Hospital Militar”, dijo el viceministro de Salud, Nicolás Jara.

Los donantes que se captan en la red pública son enviados a los bancos de sangre de esos hospitales. Allí la procesan y la despachan, según las necesidades de las unidades públicas. Jara asegura que esto no tiene costo para el Ministerio y más bien es un ahorro. “Lo único que dejamos es una parte de la sangre para su uso”, explicó a este Diario.

En el Hospital Metropolitano, Jara consta como el coordinador del banco sangre. Su hija Bernarda Jara, también hematóloga de este hospital e hija del viceministro, lo confirmó. ¿Quién lidera el banco de sangre?, le preguntó este Diario vía telefónica. “El doctor Jara”, respondió. ¿Su padre?: “Sí”. Cuando se le preguntó que si por su cargo público se niega a dar entrevistas dijo: “sí por eso nos manda al frente a nosotros”.

Iván Nolivos, abogado laboral, explicó que no hay impedimento legal para que un funcionario público ejerza su profesión en una institución estatal y otra privada. Pero puntualizó que si hay una contratación, entre el Ministerio y la entidad privada se da un conflicto de intereses y podría traducirse como tráfico de influencias.

Según Bernarda Jara, a este centro hospitalario han llegado 1 330 donantes desde noviembre pasado. Normalmente este Hospital recibía entre 40 y 50 donantes al mes y pasó a recibir, un promedio, de 440, según la médica. A los donantes que acuden a los hospitales públicos les dicen que vayan al Metropolitano. A Mariana Pérez, previo a la operación de su esposo en el Eugenio Espejo, le dijeron que debía ir a donar sangre allá, como requisito previo a la intervención. “No sé si mi esposo necesita sangre en la cirugía, pero me parece lógico colaborar”, añadió Mariana.

Cuando llegan los donantes al Metropolitano les piden llenar un formulario e indicar el nombre del paciente que se beneficiará. Luego ellos se encargan del despacho de los hemocomponentes.

Este Hospital abastece al Eugenio Espejo y Pablo Arturo Suárez, y cubre su demanda interna. “Ahora que ya tenemos donantes aprovechamos la infraestructura (…), además que como estamos abasteciendo a los hospitales públicos no desperdiciamos sangre y nos queda para el stock del Hospital”, según Bernarda Jara.

El Hospital no atendió la solicitud de este Diario sobre la cantidad de hemocomponentes que entrega a las unidades públicas. Bernarda Jara se limitó a decir: “No cuantificamos, vienen con un pedido de medicina transfusional y nosotros despachamos”.

Otros participantes

El Hospital de las FF.AA. no es parte del convenio porque rechazó la oferta en septiembre 2011. Maritza Arévalo, titular del banco de sangre, explica que el valor que el Ministerio ofrecía por el procesamiento de los concentrados de glóbulos rojos (lo que se conoce como pinta de sangre) era muy bajo. “Procesar el concentrado de glóbulos rojos nos cuesta USD 52 y el Ministerio ofrecía 36”. Pero sí estaban de acuerdo con el precio de plaquetas y plasma, y así lo dijeron a Salud, pero no recibieron una nueva propuesta.

Solca sí aceptó los precios del Ministerio y trabaja desde noviembre. Pero apenas han recibido a medio centenar de donantes de hospitales públicos. “Me han dicho que por distancia, la gente no viene acá y va más al Hospital Metropolitano”, dice María Eugenia Zúñiga, directora del banco de sangre de Solca de Quito.

Solca despachó pequeñas cantidades de sangre a los hospitales de referencia de Quito (ver tabulado). El Eugenio Espejo es el que más ha recibido: 1 028 hemocomponentes desde noviembre.


Pero a pesar del ingreso de estos dos proveedores privados, la Cruz Roja no registra un descenso en los pedidos de hospitales públicos. “Talvez en algún momento bajaron los pedidos del Baca Ortiz, pero aumentaron de otros lugares y de provincias. Nosotros tenemos la misma demanda”, dice Mónica Pesántez, directora del Hemocentro de la Cruz Roja.

Pesántez no sabía del convenio con estos hospitales y asegura que la única variación que notan es con los pedidos del Metropolitano. “Este banco procesa y tiene sus donantes, y siempre nos pedían lo que les faltaba, generalmente los grupos más difíciles, pero sí han bajado sus pedidos”, asegura.


La sangre en el país
Nicolás Jara confirmó   que “definitivamente” han dejado de comprar sangre a la Cruz Roja y que antes del convenio solían pedir entre 80 y 90 concentrados de glóbulos rojos para  realizar las cirugías de corazón y otros procedimientos que requieren de sangre.  
Nicolás Jara  fue subsecretario en la época del ex ministro Chirioboga y salió. Regresó como viceministro, con la nueva Ministra.

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