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Una veintena de personas se plantó ayer en la Fiscalía, en Quito. Llevaban la imagen de Sonia García, estampada en camisetas blancas, y, para quien no lo supiera o lo haya olvidado, mostraron un gran afiche en el que reseñaban que la mujer murió el 21 de mayo, durante una intervención de manga gástrica, en el centro Gastromed.

La gente permaneció alrededor de una hora en las afueras de la Fiscalía, con la expectativa de que el cirujano responsable de la operación y dueño de Gastromed, Máximo Torres, llegara a rendir su versión.

La espera fue inútil porque Torres no apareció. El abogado de la familia de Sonia García indicó que fue la segunda ausencia del médico, sobre el que pesa una orden de detención.

Juan Ortiz, esposo de la fallecida, explicó que el Fiscal lo citará por tercera vez y luego se pedirá que la Fuerza Pública lo lleve a declarar.

Dentro de la indagación previa por la muerte de Sonia García se han completado 17 de las 33 diligencias que el abogado de los deudos ha pedido.

La clínica Gastromed se mantiene clausurada, pero en la justificación que aparece en el precinto se lee que el cierre se debe a medicina caducada y no a la investigación de la muerte de Sonia García.

El fiscal del caso, Vicente Reinoso, espera que el 21 de junio se acerquen a rendir las versiones dos médicos más: Sandra Torres Jumbo y Pablo Terán Jervis, la cardióloga y el cirujano vascular que asistieron a la emergencia presentada en el quirófano de Gastromed.

Los datos de la autopsia y las declaraciones iniciales de Max Torres dan cuenta que en el abordaje de la cirugía laparoscópica se perforó la aorta y esto produjo el sangrado mortal. Queda por ver las responsabilidades.

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