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Ayer, en el escritorio de información del Registro Civil de San Blas, en Quito, el funcionario de turno explicaba que desde ayer todos los ecuatorianos y residentes legalizados son donantes de órganos (por la entrada en vigencia del artículo 29 de la Ley de Donación y Trasplante). Y también aclaraba que para no ser donante hay que indicar el momento en que solicita una nueva cédula.

Las personas que ayer fueron a renovar su documento de identidad no estaban informadas al respecto y escucharon la indicación de que “todos somos donantes” en la fila de validación de datos.

Los funcionarios del Registro Civil les decían que pueden aceptar o rechazar la condición de donantes de órganos y les pedían que indiquen su voluntad cuando pasen a los distintos módulos.

A Carmen Quillupangui, de 32 años, le dijeron en el módulo de Cedulación que la donación no es obligatoria y que ella podía decidir sobre este particular. Ella se negó y le entregaron un folio del Ministerio de Salud que indicaba su negativa a la donación. “No me explicaron nada más, pensé que me iban a quitar los órganos estando viva”, dijo.

Marlon Collaguazo, de 23 años, también se negó, pero sí tenía una idea más clara de la donación. “Los órganos son de uno, si yo un día necesito y nadie me dona me toca hacerme a la idea de que voy a marchar”, explicó este joven muy convencido de su decisión.

Danilo Peláez, coordinador del área de Cedulación de la sucursal de San Blas, dijo que no hay presencia de personas que vengan exclusivamente a cambiar su condición de donantes. La mayoría llega a tramitar su documento de identidad por pérdida o renovación y tiene absoluto desconocimiento sobre la Ley de Donación y Trasplantes y su artículo 29.

Los funcionarios del Registro Civil recibieron cursos para informar a los usuarios y brevemente les explican algo de la donación cuando los tienen frente a ellos, pero el flujo de personas que deben atender es tan grande que no profundizan en la información.

Ninguno en verdad está capacitado para abordar a los usuarios desde el punto de vista sanitario y el resultado negativo de la primera jornada salta a la vista: un 90% de las personas que pasó ayer por el módulo de Peláez se negó a ser donante.

En la sala de entrega de cédulas la mayoría de personas tenía en sus manos el papel que certificaba su rechazo a ser donante, cuando muera. Esta no es no una simple copia, sino un documento que tiene un número de registro.

Pero, las personas que se negaron a donar en estos días pueden cambiar de parecer y hacer constar su deseo en el Registro Civil.

El personal de la Organismo Nacional de Trasplantes y Órganos y Tejidos (Ontot) estuvo en Quito y Guayaquil para monitorear el registro de donantes en las oficinas del Registro Civil.

Diana Almeida, directora de la Ontot , estuvo en Guayaquil y lo único que trascendió es que a última hora del día se evaluaría la jornada, para identificar las estrategias necesarias para informar a la población sobre la donación y tratar de mantener la condición de donantes para beneficiar al sistema de donación y trasplante.

Sobre la  donación

La condición de  donantes que por ley ahora todos los ecuatorianos y residentes tienen no es más que la expresión de que están dispuestos a donar en el potencial caso de que sufran un accidente grave y  pierdan de manera irreversible  las funciones básicas de su cerebro.   

Esta  muerte cerebral  o muerte encefálica se determina en las salas de Cuidados Intensivos o en las áreas de Emergencia. Hay un estricto protocolo del Organismo de Trasplantes para determinar este estado.  

Las personas que  mantengan su condición de donantes permitirán que el proceso de extracción y trasplante se realice más rápido. Los beneficiados son todas las personas que esperan un órgano para seguir viviendo.

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