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Un grupo de madres cuyos hijos son atendidos en el Hospital Baca Ortíz mantiene su queja por el personal sanitario destituido en sus funciones el pasado 28 de octubre. “Nadie pensó en los niños”, dice Sandra, que tiene un hijo con cáncer que no quiere volver a la consulta. Oculta su apellido por temor a represalias y cuenta que la persona que reemplazó a la hematóloga María Barba no tiene el conocimiento ni la experiencia para tratar a pacientes infantiles. “Nos pregunta a nosotros qué le toca al niño hoy”, explica.

“Los padres no tenemos confianza”, afirma Karina, otra madre que pide ocultar su identidad. Su hijo recibió ciclofosfamida (fármaco usado en la quimioterapia) hace 15 días, pero la nueva especialista olvidó dosificar el protector renal que es básico para evitar lesiones en los riñones. “Ya nos hemos quejado y nadie nos hace caso”, cuenta y muestra la foto que hizo con su celular de la receta de la nueva especialista.

En esta casa de salud, ni la directora ni la gerenta les dan explicaciones sobre cómo reemplazaron a los médicos destituidos. Y los reiterados pedidos de este Diario para entrevistar a la directora tampoco han sido atendidos.

Carlos Figueroa, secretario de la Federación Médica Ecuatoriana, afirma que se hicieron contratos temporales, pero que “solo en enero se ha despedido a unas 80 personas que tenían contratos temporales en las distintas áreas”.

La Federación Médica ha mantenido reuniones semanales para tratar el tema de los despidos. “Son más de 180 especialistas y no un centenar como dijo el Ministro”, afirma Figueroa y dice que una de las principales secuelas es la destrucción del sistema de vigilancia epidemiológica del país, que tenía 30 años.

No solo se despidió a epidemiólogos en Santa Elena, Los Ríos y Napo, sino que también se forzó la salida de profesionales encargados de la vigilancia epidemiológica de la planta central del Ministerio de Salud (ver cuadro).

Algunos nombres: Gonzalo Ribadeneira, encargado de los brotes de rabia; Nelson Vásconez, que se ocupaba de la infecciones intrahospitalarias y dermatológicas; y Paco Canelos, del programa de control del bocio endémico.

Según explica Figueroa, se han hecho movimientos internos, pero no se contrata nuevo personal. Sin embargo, en áreas administrativa y financiera han ingresado nuevos empleados, según funcionarios del Ministerio de Salud.

Las personas consultadas atribuyen a la falta de personal el reciente brote de rabia en Morona Santiago. “Nadie tiene la experticia para este trabajo, incluso han quitado los USD 15 que daban a los salubristas para movilizarse e ir a levantar datos en zonas alejadas”, denuncia Figueroa.

Gonzalo Rivadeneira rehusó dar declaraciones, pero aseguró que en el pasado ningún brote de rabia generó tantos muertos.

El ministro, David Chiriboga, tampoco da explicaciones y no ha convocado al concurso, para reemplazar a los médicos cesados en sus funciones.

Correa regañó  a  su Ministro de Salud

El presidente Rafael Correa hizo un nuevo regaño público al ministro de Salud, David Chiriboga. Ayer visitó el Hospital Baca Ortiz y recibió la denuncia de los usuarios. “Qué le pasa a la niña”, le preguntó el Presidente a Marcia de Lara.

Su nieta de 4 años soportó  tres operaciones de cadera y no ha resuelto su problema. Ayer volvió  para consultar al  traumatólogo. Según esta mujer,  no pudo sacar el turno, pese a que llegó   a las 07:00.   La falta de turnos fue la queja mayoritaria que recibió el Mandatario. “Que nos den turnos”. “Que vengan más médicos”, “Que trabajen todo el día”, gritó la gente.

Pero tras la visita de Correa,  Marcia confesó que había pensado que le iban a dar un turno por haber hablado con el Presidente, pero no fue así; hasta el mediodía de ayer seguía esperando al médico que operó a su nieta para pedirle un turno directamente.  María Mina y su hija con microcefalia también fueron testigos de la visita.

Ella buscaba un turno para que le arreglen la sonda de su hija, a la que le hicieron una gastrotomía en diciembre. “La comida se le sale y no me quieren atender en Emergencia, dicen que pida turno, pero tampoco me dan”, contó la mujer que también optó por deambular por  el hospital hasta encontrar a  la doctora que operó a la niña.
El ministro, David Chiriboga, acompañó al Presidente y se quedó en reuniones en el hospital, a puerta cerrada.


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