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Seis ingenios recibieron USD 1 millón, hace dos años, para enriquecer el azúcar con vitamina A. Era una medida del área de Nutrición del Ministerio de Salud, para fortalecer el sistema inmunológico de los niños y prevenir problemas como la ceguera.

La Cartera de Estado y los azucareros firmaron el convenio el 24 de septiembre del 2009, cuando Caroline Chang estaba al frente del Ministerio. Pero en abril del 2010 asumió David Chiriboga y el programa quedó en suspenso. Esto, pese a que las empresas (Monterrey, La Familiar, Del Norte, Valdez, San Carlos y Ecudos) ya usaron el dinero para la adecuación de la maquinaria necesaria para mezclar la vitamina con el endulzante.

El equipo de nutrición que puso en marcha la fortificación del azúcar contó con el respaldo de varios estudios realizados, entre 1986 y 1995, que demostraban la prevalencia de deficiencia de vitamina A en niños menores de 5 años. El primer análisis hablaba de una deficiencia del 14% a escala nacional y los que se desarrollaron en los 90 daban cuenta de una carencia del 17%.

El área estaba a cargo de Rodrigo Yépez, quien ha trabajado 30 años en temas de nutrición. Luego pasó a manos de Wilma Freire, nutricionista y epidemióloga, con estudios de doctorado en EE.UU. Ingresó como asesora de nutrición junto con el actual ministro, David Chiriboga.

Freire afirma que le pidieron que evaluara los programas y decidió que no era necesario fortificar el azúcar. No precisa la fecha en la que comunicó a las autoridades su resolución, se limita a decir que fue este año (ver entrevista).

El convenio que se firmó para hacer la transferencia del dinero ya no está vigente, solo tenía un año de validez desde su firma, pero el dinero ya fue invertido y en septiembre se cumplirán dos años desde que se efectuó la entrega de los recursos.

Miguel Pérez, de la Federación Nacional de Azucareros, confirmó que el millón de dólares se repartió a cada ingenio, de acuerdo con su producción (ver cuadro). La última reunión que mantuvieron con funcionarios del Ministerio fue hace más de un año y no les dijeron que el proyecto se había desechado. Para Pérez, el proyecto está parado por la falta de un decreto presidencial.

Édgar Sandoval, del Ingenio Valdez, recuerda que la última reunión fue hace dos años y daba por hecho que el plan sigue adelante. “Nos tocó hacer la compra de dosificadores, pero por ahora no tienen uso ni producen nada”.

Genaro Moreno, gerente general del Ingenio Monterrey, sostiene que incluso desarrollaron por su cuenta el diseño de la bolsa del azúcar enriquecida con vitamina A. Para inicios del 2010, este ingenio adquirió los inyectores para añadir la vitamina soluble al azúcar y teme por la pérdida de los equipos. “Tienen más de un año en abandono”.

La insuficiencia de vitamina A en los niños puede derivar en ceguera nocturna y pérdida total de visión. Esta preocupación la expresa Yépez, quien reclama por la ejecución del programa. La inclusión de la vitamina A, insiste, era una prioridad, porque aunque la media de deficiencia en el país era del 17%, había zonas rurales con un 32% en niños menores de 5 años y aumentaba al 40,8% en poblaciones indígenas, según los estudios de 1993 a 1995.

Estos estudios fueron realiza-dos por el Instituto de Investi-gaciones para el Desarrollo de la Salud Pública (Iides) en Azuay, Chimborazo, Cotopaxi, Esmeraldas y Manabí.

Freire participó en el primer estudio que se hizo en 1986, para demostrar la falta de la vitamina A en niños. Esta es la encuesta nutricional Diagnóstico Alimentario Nutricional y de Salud (DANS), que concluyó que había un 13,9% de deficiencia en la población infantil y un 32,9% en los niños con algún tipo de infección (respiratoria o estomacal).

Freire reconoce su participación en este estudio, pero añade que la actual recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para fortificar un alimento es que haya una deficiencia de más del 20%, como en El Salvador, México y Venezuela.

La Encuesta Nacional de Nutrición también está parada

Otro de los proyectos que se pararon con la nueva administración fue la Encuesta Nacional de Nutrición, proyectada para julio del 2010, en 24 000 hogares. No era un proyecto improvisado, tenía fondos del Programa Mundial de Alimentos y habían participado en el diseño de la muestra el reconocido matemático Fernando Carrasco y asesores de México, Cuba y Costa Rica.

Freire, sin embargo, asegura que se encontró con un proyecto de cinco páginas y que la encuesta que ella realizará tiene un protocolo de 200 hojas. La nueva encuesta empezará a recolectar los datos en marzo del 2012 y los primeros resultados se conocerán en noviembre. La diferencia con la encuesta planificada por el equipo anterior es que los resultados se habrían publicado en enero pasado y esto permitiría tener datos actualizados del estado nutricional de la población. Actualmente este departamento trabaja con datos de los 80 y con las encuestas de Condiciones de Vida del INEC, la última es del 2005.

El Comité de Micronutrientes, integrado por investigadores y representantes de la OMS y de Unicef, también ha sido marginado por la actual área de nutrición. Antes, este grupo de personas era consultado para desarrollar las políticas nutricionales del país, pero con el cambio de gestión no volvió a reunirse. Para Freire, esta entidad no tiene una base legal y por eso fue suprimida.

El Ministerio ahora promueve el plan Desnutrición Cero, en 303 parroquias de Chimborazo, Cotopaxi, Tungurahua y Bolívar. Se busca brindar una cobertura integral de salud a embarazadas y niños menores de un año, a cambio de un bono. Las embarazadas recibirán USD 10 en cinco ocasiones y USD 60 para el parto, y cuando nazcan los niños recibirán USD 10 en seis ocasiones.

Esto le cuesta al Estado aproximadamente USD 10 millones.

Punto de vista

Julio Alvear / Experto

'Fortificar azúcar es preventivo'

Hasta los 90, el Ecuador tenía una mala condición de nutrición (baja estatura, mujeres famélicas). Luego entraron otros hábitos alimenticios, las comidas rápidas, por ejemplo, que cambiaron las costumbres alimentarias. Ahora se ven problemas de mala nutrición por obesidad. Pero lo que nos debe preocupar es la deficiencia marginal de vitamina A en 12 provincias.

Si bien no hay problemas clínicos como ceguera, sí inquietan los problemas en el sistema inmunológico. Si tengo niños con deficiencia de vitamina A van a tener más diarreas y enfermedades respiratorias agudas.

Empezamos a dar 600 miligramos de vitamina A en niños menores de 5 años, cada 6 meses y ha dado buenos resultados en los últimos veinte años. En la región se hacen medidas de prevención no de curación.

Esta medida de enriquecer el azúcar tiene que mantenerse como recurso técnico de salud pública, para prevenir. Si se paró, no es adecuado. Si se iba a fortificar el 75% de consumo masivo, el azúcar para hacer colas y demás no se fortifica. No habría afectación en la industria alimenticia.

Entrevista

Wilma Freire/ Directora del área de Nutrición del Ministerio de Salud

'Se debe reforzar la harina de trigo'

¿Una deficiencia del 17% no justificaba promover la fortificación del azúcar?

La OMS dice que para promover la fortificación de alimentos hay que tomar en consideración los niveles de prevalencia y establece tres categorías: grave, moderada y leve. Ecuador está en moderada (entre 10 y 20% de deficiencia de Vitamina A). Si compara con El Salvador, que tiene 36%; México, un 26%; Venezuela, un 21%, vemos que Ecuador está más abajo. La OMS dice que cuando la prevalencia moderada se recomienda la suplementación de Vitamina A con cápsulas. Ecuador viene haciéndolo hace muchos años con éxito, a través de la vacunación. Todos los niños son captados para administrarles las vacunas cada 6 meses, este período coincide con la recomendación de administrar Vitamina A. Lo maravilloso de este programa es que cada vez que un niño viene, toma la cápsula en el centro.

¿Cuándo conoció del plan de fortificación del azúcar?

Cuando entramos, el ministro David Chiriboga solicitó una evaluación de los programas. Solicitamos un protocolo y no había. Recolectamos la información por la cual se decidió que no se justificaba hacer la fortificación. Lo que sí había que reforzar es la fortificación de la harina de trigo con hierro, se ha modificado la fórmula y se negoció con industriales de harina y está en marcha.

Los ingenios consultados no saben que se paró la fortificación del azúcar...

Cuando conversamos con los productores nos dijeron que habían acordado fortificar, pero no se había definido las implicaciones en la industria de alimentos y farmacéutica. Los utilizadores nos dijeron que era muy complicado usar un producto que va a modificar el contenido de la materia prima de sus productos. Eso implica que no hubo diálogo o se inició un diálogo y no se terminó.

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