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Los policías de rango menor seguían amotinados en Bolivia tras la toma por asalto, el viernes, de varios cuarteles y amenazaron hoy con dejar sin vigilancia al sector privado, que llevó al cierre de algunas entidades bancarias, mientras sus dirigentes negocian un acuerdo con el gobierno, que asoma como remoto.

La calma retornó hoy a las principales ciudades, tras el repliegue de algunos amotinados a sus cuarteles, pero persiste todavía la amenaza de nuevas movilizaciones tras la jornada de violencia que protagonizaron ayer los policías de rango inferior en La Paz.
Mientras tanto, las posibilidades de acuerdo parecían remotas porque los policías de base y sus esposas, que iniciaron la protesta hace tres semanas, rechazaron en principio la oferta oficial de mejoras que se les hizo anoche.

El gobierno ofreció un bono mensual de 200 bolivianos (28 dólares) y una dotación de víveres equivalente a 600 bolivianos (90 dólares) para elevarles el salario a 2.000 bolivianos (280 dólares) .

Pero los amotinados exigen ganar igual que los militares de rango similar, pues según sus datos un sargento primero de policía gana 1.160 bolivianos (180 dólares) y un sargento de ejército 3 332 bolivianos (550 dólares) .

Los policías piden también jubilarse con el cien por cien de su último salario, flexibilizar el reglamento disciplinario que estipula sanciones más duras para clases y sargentos y crear una defensoría del policía.

Las negociaciones se reanudaron hoy en La Paz mientras la ciudad, igual que las del interior, sigue desde el viernes sin vigilancia ni controles de tránsito y anoche salieron patrullas militares a controlar las calles aunque sin información oficial.

Decenas de amotinados se mantienen en los penales de San Pedro, (La Paz) y Palmasola (Santa Cruz) y siguen los piquetes de esposas de policías, que iniciaron la protesta, se mantienen en huelga de hambre frente a los cuarteles.

En las principales ciudades los amotinados se mantienen con sus armas de reglamento dentro de las oficinas de comando, identificación personal y control de tránsito y algunos oficiales se sumaron ya a la protesta. Tras la advertencia de repliegue de los guardias de seguridad del sector privado, la asociación de bancos privados instruyó a sus afiliados cerrar las instituciones y varias están cerradas desde el viernes.

Los amotinados advirtieron con represalias si se cumple una advertencia fiscal de sancionar los asaltos y destrucción de algunas unidades policiales. “No somos delincuentes, para que nos amenacen” , dijo por teléfono uno de sus dirigentes.

Los casos más graves se produjeron en La Paz, cuando los amotinados tomaron por asalto, saquearon y quemaron muebles, equipos y documentos del tribunal disciplinario y de inteligencia de la policía, a una cuadra del palacio de gobierno.

Tras marchar por el centro y protestar incluso frente al palacio presidencial en la plaza principal, donde están prohibidas las manifestaciones, los amotinados apedrearon el ministerio de gobierno y el comando general de la policía.

Mientras tanto, la jerarquía católica hizo un “llamado apremiante” al gobierno y a los policías para “evitar situaciones de violencia” .


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