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En Ecuador sobreviven unos 2 000 osos de anteojos en sus páramos y laderas andinas, una cifra reveladora de la vulnerabilidad de esta especie, la única de osos en Sudamérica, en riesgo de extinción debido a su confrontación con el ser humano.

La cifra de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que lo incluye en su lista roja, se divulgó a propósito del estreno en Quito del documental ‘Ukuku, cuando cae la niebla’, en el que se muestran las amenazas que enfrenta el oso andino por la cacería y la expansión de la frontera agropecuaria.

Una estimación “optimista”, cree el ecólogo Santiago Molina, coordinador de un proyecto que busca salvar al mamífero en el noroccidente de la capital ecuatoriana y quien apenas ha ubicado 35 individuos en su área de estudio. El oso de anteojos, conocido así por las manchas blancas que rodean sus ojos y lo distinguen como una huella digital, es una de las ocho especies de osos del mundo, seis de ellas en peligro de extinción.

Se estima que unos 20 000 osos frontinos recorren las montañas de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia e incluso al norte de Argentina, donde se ubicó un pequeño grupo.

La importancia del Tremarctos ornatus radica en que es una especie “indicadora” de la salud del bosque nublado y su paulatino deterioro demuestra el retroceso que vive este ecosistema, fundamental para la provisión de agua en las ciudades de la serranía.

“Come como alrededor de 200 especies de plantas, entonces para que existan esas plantas obviamente debe haber un buen bosque”, explicó Molina a ANSA.

En condiciones normales, el úrsido se alimenta de un 90 por ciento de vegetales, pero ante la falta de éstos debe recurrir a animales domésticos, lo que provoca la respuesta violenta de los campesinos.

Precisamente, el documental, de la directora quiteña Paola Giacometti, se adentra en el conflicto entre los ganaderos que quieren preservar sus animales y el oso que debe conservar su vida.

La culpa no es del oso, sino del ser humano que se cree con el derecho de apropiarse de su hogar, argumenta el filme de 30 minutos de duración.
El oso andino es el mamífero que más se mueve en el bosque para encontrar comida y para aparearse, por lo que la fragmentación de sus territorios provoca una “endogamia" genética que a la larga implica su muerte, amplía Molina. Para el investigador, una solución a este callejón sin salida es la creación de “corredores naturales” a través de carreteras o ríos para que estos animales puedan romper su aislamiento. Para la cineasta, quien siguió un año al escurridizo mamífero, el remedio empieza por el conocimiento y la sensibilización sobre esta y otras especies.

“Una de las mejores maneras de cuidarlo es primero conocerlo”, dijo a ANSA Giacometti, quien anunció que iniciará una gira para proyectar la película en las comunidades que conviven con el mamífero.

Cuenta la leyenda que un oso se sintió atraído por una mujer que le correspondió y de su unión nació Ukuku, un ser con intuición femenina y la fuerza del animal, la misma alianza que el documental propone para salvar a esta especie.

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