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Quizá usted desconozca cómo se relaciona la voz de un buen cantante con el tomate de árbol. Conversamos con el médico Germán Racines, un profesional que se ha convertido en un referente de la medicina alternativa.

El facultativo informa que cuando un cantante está afónico, él receta gárgaras con el jugo de un tomate de árbol más la clara de un huevo (no batida, solo mezclada) y un poco de miel de abeja. Esta receta ha hecho milagros.

Asimismo, es recomendable para un tipo de gastritis: la aclorhídrica. También se receta para gripes y dolores reumáticos. Nuestras abuelas solían asar la cáscara del tomate de árbol en una sartén y la colocaban en el cuello del niño afectado por paperas o por amigdalitis.

El tomate de árbol, comenta la nutricionista del Hospital San Rafael, Miriam Novillo, es considerado de alto valor biológico, ya que presenta múltiples beneficios para la salud. Posee proteínas, vitaminas del complejo B (tiamina, riboflavina, niacina), vitaminas A, C, E, K, F. También hierro, potasio, fósforo, nitrógeno, magnesio y aminoácidos.

El tomate de árbol es bajo en calorías (no engorda), contiene gran cantidad de pectina y un alto contenido de fibra (algo muy bueno para la digestión).

El consumo de tomate de árbol fortalece el cerebro y la memoria, ayuda a calmar las migrañas y cefaleas severas. Contiene adicionalmente ácido gamma-amino- butírico, el cual es responsable de bajar la tensión arterial. Controla la rinitis y es muy beneficioso para el sistema circulatorio.

Se recomienda el consumo de tomate de árbol para la reducción de peso, debido a que sirve para bajar los niveles elevados de colesterol y triglicéridos en la sangre.

El aceite de esta fruta actúa sobre las capas más profundas de la piel. Por este motivo se utiliza en tratamientos dermatológicos.

Se lo puede consumir a cualquier edad y en cualquier actividad: niños, jóvenes, adultos, deportistas, embarazadas, madres lactantes, personas mayores...

Al revisar el contenido de nutrientes que posee el tomate de árbol, se halla un tesoro en este fruto. Este fruto contiene altas dosis de vitamina A (para la vista), vitamina B6 (para la sangre), vitamina C (para la piel), vitamina E (para los músculos), fibra (para una buena digestión) y potasio (para regular la presión).

Según la agencia gubernamental estadounidense FDA (Food and Drug Administration, es decir, administración de alimentos y fármacos), en cada 100 g de tomates de árbol (lo cual equivale aproximadamente a dos frutos pequeños), se encuentran los porcentajes de la dosis diaria recomendada para una persona adulta en el recuadro adjunto.

La forma de consumir el tomate de árbol es también variada: como fruta fresca, en jugo, compota, conserva, dulces, jalea, gelatina y mermelada. La receta de hoy es ají con tomate de árbol, cortesía de Angélica Peñaherrera, venerable bisabuela de Quito.

Otra manera de consumirlo es comerlo sin preparación previa. Algunos consideran que es muy ácido su sabor de esta forma, y añaden sal al tomate de árbol.

¿Por qué es tan popular en nuestro medio? Quizá por ser nativo. El profesor Marco Villacís, doctor en Biología, informa que el nombre científico del tomate de árbol es Cyphomandra betacea (según otros tratadistas, también se conoce como Solanum betaceum). Villacís indica que esta fruta es originaria de los Andes sudamericanos y que se encuentra en forma silvestre o cultivada, desde Venezuela hasta Argentina, pasando por Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile.

Presentaciones

Directo del árbol. Este fruto puede comerse crudo. No coma la cáscara, pero sí las semillas del interior.

En jugos. Saque el interior de  la fruta con semillas, mezcle con agua y azúcar al gusto e introduzca en la licuadora. Cierna y sirva. Si le cansa pelar, puede comprar  la pulpa (foto).  

En helados. Tal como hizo para el jugo, pero se prepara  más espeso y se pone todo  a congelar.

En compotas. Este es el tradicional postre quiteño: tomates de árbol enteros (sin cáscara,  pero sí con rabito) y en almíbar. La imaginación infantil
la  relacionaba con una bruja pelirroja.

 Porcentaje de sustancias

-21 % de vitamina A

-3,5  % de vitamina B1

-1,5 % de vitamina B3

-15 % de vitamina B6

-1 % de vitamina B9

-50 % de vitamina C

-14 % de vitamina E

-3 % de carbohidratos

-4 % de proteína

-1,5% de grasa    

-0 % de colesterol

-5,5 % de fósforo

-9 % de fibra

-7 % de potasio

-7 % de hierro

-5,5 % de cobre

Salsa quiteña  de ají    

Ingredientes para 5 personas

2 tomates de árbol
2 ajíes
1/2 cucharadita  de sal
1/2 cebolla blanca
1  cucharadita de aceite
1/4 de limón
1 cucharada de cilantro

Preparación

Lavar los tomates de árbol y cocinarlos hasta que se abran, pelarlos y colocarlos en la licuadora. Añadir los ajíes lavados y sin semilla  (si prefiere una salsa  más picante,  dejar con semilla  uno de ellos); también el aceite y la sal. Licuar por unos  tres  minutos,  luego cernir y a esta preparación incorporar  el limón, la cebolla blanca y el cilantro finamente picados.  



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