Tiempo de lectura: 2' 30'' No. de palabras: 400

A diferencia de otros días, ayer los consultorios del hospital Francisco de Ycaza Bustamante estaban vacíos. Por el feriado solo hubo atención en emergencia, donde los pacientes fueron atendidos por nuevos médicos.

“Sabemos que aquí también hubo despidos, pero no podemos hablar sobre eso”, dijo una joven doctora que prefirió no dar su nombre.

En los pasillos de hospitalización, médicos residentes y enfermeras también comentaban la salida de especialistas. La directora médica del pediátrico, Patricia Parrales, confirmó que varios doctores recibieron notificaciones de despido, pero no especificó cuántos.

Frente a esta medida, los padres de familia esperan que la ausencia de especialistas no perjudique la atención. La mañana de ayer, junto a la puerta de recuperación del área de cirugía, Mercy Avellán esperaba noticias de su hija de 3 años, operada de apendicitis. “Dicen que han sacado a los médicos y enfermeras que trataban mal a los niños. Pero ojalá traigan a otros buenos y no queden puestos vacíos”, comentó Avellán.

Parrales recalcó que los despidos no afectarán a los pacientes y que el hospital cuenta con la cantidad suficiente de profesionales. En el pediátrico laboran unos 220 médicos, entre especialistas y residentes. A diario atienden a unos 900 niños.

En el Hospital Abel Gilbert Pontón, en el suburbio de Guayaquil, el ambiente fue similar. Consultorios cerrados, sillas desocupadas, pasillos desolados. Hasta las cirugías fueron suspendidas. Con la compra de renuncias obligatorias, cinco cirujanos fueron despedidos. Ayer, Eva Salasaca esperaba que los médicos de guardia le entreguen una receta para su hijo.

El joven de 26 años tiene una obstrucción en el esófago, que le impide ingerir alimentos. Hace 15 días fue internado, pero aún no tiene fecha para la cirugía. “No sabemos si el médico que lo atendió también salió, pero nos toca esperar. Afuera esa cirugía cuesta de USD 15 000 a 20 000, contó Salasaca.

Junto a ella, Verónica Sánchez también esperó fecha para una cirugía de embolización para su hijo, quien tiene una malformación congénita en el cerebro y aneurismas (obstrucción de las arterias). Esta anomalía le provoca fuertes dolores. “No sabemos lo que está haciendo el señor Presidente, solo esperemos que no nos afecte esa decisión”.

Califique
2
( votos)