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Desde hace una semana que Norberto Gil no descansa. Está empeñado en que se haga justicia por la muerte de su único hijo. El jueves presentó a la Fiscalía una denuncia contra el dueño de Novaeco, la clínica en la que falleció su bebé.

Hasta ayer recorría la ciudad para terminar una serie de trámites y papeleo, como conseguir que coloquen el sello de autentificación en el informe de Nacido Vivo del INEC.

Alejandro Andrés, como había llamado a su hijo, nació el lunes 21 a las 21:00 en la clínica Novaeco, en Solanda. Norberto recuerda que esa noche y todo el día martes el bebé no paraba de llorar y que no quería lactar. La madre, Marcia Herrera, estaba aún adolorida y tampoco entendía qué le sucedía al bebé.

Según Norberto, el bebé estaba en un cuarto pequeño, conjunto a la habitación de su esposa. “Ahí, lo tenían en una cuna y los doctores me dijeron que le estaban poniendo suero para alimentarlo”. La mañana del miércoles el bebé ya no lloraba pero en principio eso no preocupó a sus padres. Ese día le habían dado de alta a Marcia, quien se encontraba aún adolorida por la cesárea. Su esposo salió a la farmacia a comprar pañales y cuando regresó le dieron la noticia de la muerte de Andrés.

Los doctores le dijeron que había nacido prematuro y esa era la causa de muerte. Sin embargo, una receta médica del doctor tratante de Marcia, Enrique Pavón, que data del 12 de mayo, especifica que la mamá tenía 40 semanas de gestación. En la autopsia, realizada el jueves, también se determinó que la mamá estaba entre la semana 37 y 40.

Alterado sobre la supuesta causa de fallecimiento, Norberto pidió una explicación y dice que los médicos, en especial Édgar Yépez, se mostró muy grosero. “Me decía que me fuera, que el bebé estaba muerto que no podía hacer nada”, recuerda con amargura Beto, como le dicen sus amigos.

Además de confirmar que el bebé no estaba de 34 semanas como lo justificaron médicos de la clínica Novaeco, la autopsia determinó que la causa de muerte fue hemorragia cerebral por un trauma encefálico. Indignado, el padre acudió a la Fiscalía donde presentó una denuncia contra Édgar Yépez, quien en la factura aparece como dueño de la clínica Novaeco. El sistema on line del SRI no registra el RUC de la clínica Novaeco, clausurada antier por las autoridades. Este diario intentó comunicarse con el doctor Yépez pero no lo consiguió.

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