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No sabe cómo sostenerlo. Hace varios intentos hasta que logra sentirse más cómoda.

Hasta hace pocos años, Emilene jugaba a ser mamá. Imaginaba que ese muñeco de plástico hacía pucheros o lloraba en sus brazos.

Ahora le estorba acercarlo a su pecho. Su abultado vientre se lo impide. Emilene tiene 14 años y dentro de una semana será madre. Ya no será un juego.

Con cuidado toma la mano del muñeco de textura rosada y mirada fija. El pasado jueves lo llevó al taller para adolescentes embarazadas que da la Maternidad Enrique Sotomayor, de la Junta de Beneficencia de Guayaquil. En la sala había otras nueve chicas.

“Son niñas que crían a niños”, dice la ginecobstetra Matilde Echeverría. Entre risas cuenta que sus hijos son varones. Ahora tiene 115 ‘hijas’, a quie-nes da charlas médicas y psicológicas para prepararlas para el alumbramiento.

En Ecuador, de cada 100 partos, 23 son de adolescentes. Así lo refleja el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). En la última década, la tendencia en el incremento del embarazo en menores de 15 años alcanza el 74%. La ministra de Inclusión Social, Ximena Ponce, asegura que de cada 1 000 niñas de entre 12 y 14 años, nueve son mamás.

El país ocupa el primer lugar en embarazos adolescentes en la región andina y el segundo puesto en América Latina, después de Venezuela. Las provincias de la Amazonía, Los Ríos y Guayas agrupan la mayoría de casos.

El de Emilene se suma a las estadísticas. Pero para ella su experiencia va más allá de un simple número. “A veces quiero ver ya a mi hijo, tenerlo... A veces siento miedo”. Hace dos años la chica conoció a Jonathan. A diario la visitaba a la salida del colegio y la acompañaba a su casa. Ahora el joven de 17 años será padre.

Emilene lleva el cabello recogido en una cola de caballo. Cuando sonríe se le dibujan hoyuelos en las mejillas. Su madre la mira en silencio. La chica terminó el décimo año de educación básica y no quiere retrasarse en los estudios. Por eso, su mamá le ayudará con el cuidado del bebé.

El matrimonio y el embarazo son las razones más comunes por las que las adolescentes no culminan su educación. Un embarazo en la adolescencia se traduce en 2,5 años menos de escolaridad.

En la parte física y psicológica, el brusco cambio de niña a mujer también deja huellas. En los últimos meses, Cristina sintió que su cuerpo cambió repentinamente. Sus senos aumentaron y su barriga creció rápidamente. La última ecografía indica que tiene 35 semanas de gestación. Es un niño y ya pensó en su nombre. “Se llamará Yariel”, cuenta mientras se acomoda los lacitos morados que adornan su cabellera rizada.

La psicóloga Stefanny Vaca dice que la maternidad repentina causa cambios en la parte psico-afectiva de la adolescente. “Están obligadas a madurar. Más allá del temor, del dolor, tienen que asumir el rol materno a temprana edad”.

Anatómicamente tampoco están listas. Al menos no al 100%. El obstetra José Arbeláez da charlas médicas en la Maternidad Sotomayor y cada vez tiene pacientes más pequeñas, de hasta 11 años.

El viernes, mientras pasaba el video de un bebé deslizándose por el conducto vaginal, Anita no podía controlar el inquietante movimiento de sus delgadas piernas. Está ansiosa. Tiene 13 años y cinco meses de embarazo. “Es una niña”, dice con voz dulce.

Para disminuir los embarazos en niñas, el Gobierno busca dar un mayor impulso a la Estrategia Nacional de Planificación Familiar (Enipla). La meta es bajar el embarazo en menores de 17 años en, al menos, el 3% y reducir en un 10% la cifra de embarazos no planificados hasta el 2015. El jueves, en Guayaquil, la ministra Ponce habló en una charla organizada como parte de la Enipla, Sexo sin Mitos, con unos 100 jóvenes.

María meneaba su cabeza al ritmo de un reggaetón. Tiene 15 años, usa jeans ajustados, zapatos deportivos y sus muñecas se pierden en medio de un montón de pulseras multicolores.

Para ella, hace falta hablar de sexualidad de forma más abierta y responsable. “En mi ‘cole’ hay algunas chicas embarazadas. Pero los adultos poco hablan de sexo. Deberían informarnos y no prohibirnos o criticar lo que somos”.

A Emilene nadie le habló de sexualidad. Con su dedo índice, la niña recorre las estrías que marcan su vientre. En pocos meses cumplirá 15 años, pero no piensa en una fiesta rosada. Solo en la ropita que le comprará a su hijo. “Ya quiero que nazca mi Dillan”.

Las metas del Enipla

Hasta el 2013 se espera incrementar en un 10% el uso de métodos anticonceptivos para mujeres adolescentes.

29 000 promotoras de desarrollo infantil serán capacitadas en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos.

Este año, el Gobierno destinará USD 29 241 546 en la Enipla. Para el 2013, la inversión será de USD 27 966 959.

En 24 cabinas radiales del país se elaborará material sobre educación sexual y derechos.

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