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Una cicatriz se esconde detrás de su pijama de carritos. Las huellas de la larga cirugía a la que fue sometido el pequeño Nahím recorren su pecho y parte de su cuello.

Poco a poco desaparecerán luego de que los médicos del Hospital Roberto Gilbert Elizalde, de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, le dieron el alta este lunes, tras 42 días en hospitalización.

El 3 de diciembre, el niño de 4 años fue operado para reemplazar parte de su esófago por un tramo de su colon. Cuando tenía 1 año, tomó lejía y el químico le destrozó gran parte del esófago. Desde entonces no podía ingerir alimentos y tuvo que pasar por una gastrostomía, la inserción de una sonda, para su nutrición.

La solución planteada por el cirujano Miguel Astudillo Villareal fue una esfogectomía, procedimiento que consiste en la extracción del segmento afectado y la transposición de 25 centímetros de colon en su lugar.

Por lo general, la parte extirpada es reemplazada por parte del estómago o del intestino grueso. Este procedimiento es común en los casos de cáncer de esófago.

Lo novedoso de la cirugía de Nahím es que fue la primera vez que se realizó este procedimiento en el país por vía laparoscópica, con tres pequeños agujeros para introducir una cámara milimétrica y diminutos implementos quirúrgicos. Esto evitó grandes aberturas en el cuerpo del pequeño.

La cirugía duró 12 horas y su costo aproximado fue de USD 200 000, monto subsidiado a través de un convenio con el IESS. El resultado fue positivo.

“Ahora el niño está recuperado al 100%. Está alimentándose completamente por vía oral. No se necesita de un tratamiento estricto en los próximos meses porque prácticamente la lesión ha sido superada”, explicó Astudillo.

El especialista detalló que luego de la cirugía fue necesario tener a Nahím bajo observación debido a alteraciones nutricionales. “Él debió pasar muchos días en ayuno antes y después de la operación. Pero fue estabilizado y ahora puede volver a casa sin dependencia de ninguna medicina, sin sueros ni sondas”.

En su casa, ubicada en la vía a Daule, lo esperaba su habitación. Ahí volverá a su rutina de ver tele y jugar con su hermana Zulema.

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