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Carina Vance, ministra de Salud (e), todavía tiene la gracia del presidente, Rafael Correa. Esta salubrista de 34 años superó con creces los 100 días que –según las asociaciones y gremios de la salud– le dio Correa para mejorar la situación de esa Cartera de Estado. Ha cumplido exactamente 4 meses y 20 días en el cargo, desde que su antecesor, David Chiriboga, renunció, y sigue adelante.

Es una incógnita saber hasta cuándo se quedará en el cargo. De momento mantiene la “e” de encargada en el casillero que ocupa en el organigrama del Ministerio de Salud. Lo mismo ocurre con 15 cargos más del ente.

Uno de los problemas de esta gestión ‘encargada’ es la inestabilidad. Nelson Oviedo, representante de las entidades privadas en el Consejo Nacional de Salud (Conasa), señala que aunque haya planes y recursos, sin un equipo formado no se logra nada.

Oviedo llama la atención sobre la marginación del Consejo Nacional de Salud en la nueva estructura del Ministerio de Salud. Este organismo, que fue creado hace más de 30 años con el fin de agrupar a todas las organizaciones relacionadas con la salud, está a la espera del esclarecimiento de su nuevo rol.

La nueva estructura del Ministerio no termina de cuajar. Alberto Narváez, presidente de la Federación Médica Ecuatoriana, señala que los dos viceministerios, que funcionan en edificios distintos, uno en la matriz de la avenida República de El Salvador y otro en la estructura rehabilitada del antiguo Hospital Eugenio Espejo, han desorganizado a la institución.

La ministra Vance no ha concedido ninguna entrevista para hablar de su gestión.

Cuando asumió el cargo, a más de asentar la nueva estructura del Ministerio, los desafíos que tuvo fueron superar la crisis hospitalaria y erradicar las epidemias, como el dengue y el sarampión, que empezaron en el período de Chiriboga. En esta página hacemos un balance de sus aciertos y los frentes en los que ha trabajado.

Crisis hospitalaria

Ministra enfrentó varias  renuncias

Baca Ortiz sigue sin ascensores


La  caída de Nayelli Naranjo por el ducto de un ascensor del Hospital Baca Ortiz marcó la salida del ex ministro de Salud, David Chiriboga,  y la llegada de Carina Vance.

En la presentación de su plan de trabajo mencionó al pediátrico y aseguró que un grupo de profesionales lo intervendría.
 
Pocos días después la cabeza de ese equipo de trabajo, Alex Camacho, que dirigió el Hospital Eugenio Espejo, renunció a su cargo como subsecretario de Provisión de Servicios de Salud.
 
Ese puesto soportó una segunda renuncia,  la de Milton Vega, que había dirigido la unidad de salud sur del Municipio de Quito. Ahora la subsecretaría la ocupa Marysol Ruilova, docente de la  Universidad Católica y vinculada antes  al Hospital Vozandes.
 
Pero poco se sabe de su accionar. Los hospitales en general tienen una política de comunicar buenas noticias.  El  Baca Ortiz, por ejemplo, ha emitido boletines de prensa sobre los  trasplantes de córneas que se han hecho en esa entidad.

En cambio, poco se conoce de los cambios en su infraestructura o del incremento de personal para atender la demanda.
 
Lo que salta a la vista es que Emergencia sigue intervenida y que funciona uno de los siete ascensores que debían estar operando en abril.  Al menos hasta el viernes pasado, solo un ascensor marca Hyundai, con capacidad para 15 personas, servía a los seis pisos del hospital.
     
Este hospital, además, fue uno de los cuatro  donde se inició la externalización de los servicios de lavandería, limpieza, alimentación  y seguridad. Más de 200 empleados de esta casa de salud fueron despedidos para dar paso a la empresa privada.
 
La lógica de esta medida fue que el Ministerio de Salud solo puede ocuparse de brindar servicios sanitarios.  El resto no es su especialidad.
Detrás de todo esto está la gestión de una consultoría española, Globesalud, que empezó a trabajar en los hospitales del país en septiembre del año pasado y renovó su contrato este año.

Dengue y otras epidemias 

Vance  pide apoyo a la gente

Suman 17 muertos por dengue

El sistema de vigilancia epidemiológica se desestructuró el año pasado por los despidos de los epidemiólogos de la planta central del Ministerio de Salud. Mauricio Espinel, del Foro de la Salud Pública, señala que esto ha sido uno de los problemas en la proliferación de las enfermedades.
 
Espinel menciona la experiencia positiva de Nicaragua en torno al  dengue y señala que la clave fue la participación comunitaria y el trabajo para ir más allá del vector o el  mosquito.

El experto critica que en el Ecuador no haya un trabajo en torno los factores determinantes de la salud.
 
En lo que va del  2012 se han presentado 9  017 enfermos con dengue, de los  cuales 146 han sido diagnosticados con dengue grave o hemorrágico.  El inventario de casos de muerte arranca con cinco casos en  Guayas, ocho en Manabí y uno en Los Ríos, El Oro, Santa Elena y  Santo Domingo de los Tsáchilas.

La Ministra de Salud, Carina Vance, cuando presentó su plan indicó que se trabajaría en una estrategia con varios ministerios para frenar el avance del dengue y leyó ante los medios de comunicación los 10  pasos para controlar la epidemia.

En aquella oportunidad dijo que se difundirán mensajes de prevención a la comunidad y así ha sido. Sobre todo ha trascendido aquel que pide a la ciudadanía que se tome 10  minutos al día para deshacerse de los criaderos de mosquitos, ya que estos se reproducen tanto en aguas limpias como
estancadas.

A Vance no  se le puede acusar de pasividad,  se la ha visto en migas de limpieza y ha difundido por varios canales las medidas de prevención,  incluido   Twitter. El 29 de mayo participó en un conversatorio en Guayaquil, junto con el presidente Rafael Correa, y dijo que hay una nueva cepa con mayor letalidad, que toda la población está en riesgo y que están capacitando al personal de salud para que se apliquen  los protocolos; pero no dio detalles de los epidemiólogos que luchan contra la epidemia.

Talento humano

Los planes están en etapa inicial

Faltan unos  6 000 especialistas


Para hablar del talento humano en salud hay que citar varias cifras. La primera: hay un déficit de más de 6 000 médicos en las unidades operativas del Ministerio de Salud y lo que planea esta Cartera es reclutar a los más de 4 000 profesionales de la salud que están fuera del país, dar títulos a los médicos generales o residentes asistenciales que han pasado más de dos años en los hospitales, y entregar becas para la formación de nuevos especialistas.

Todo esto está en estado embrionario y son metas a largo plazo. El plan retorno de médicos recién está en etapa de socialización, la titulación de los residentes asistenciales requiere de convenios con universidades que todavía no existen y la formación de nuevo recurso humano requiere de tiempo.

El presidente Rafael Correa,  en su enlace del 12 de mayo pasado,   anunció que se asignarán
15 000 nuevas partidas mediante concurso, entre agosto y octubre próximos. Pero estas, según la explicación de la directora de Normatización de Talento Humano del Ministerio, Ana Mabel Pinto,  serán para dar estabilidad a los médicos con contratos ocasionales y que ya están en las unidades operativas.
 
Es decir, que el déficit de médicos y otros profesionales de la salud sigue patente. Además, los sueldos para los doctores, que fluctúan  entre los USD 2 723 y los USD 4 000, no benefician a todos los actores del sistema de salud. Los especialistas del Hospital de las Fuerzas Armadas, por ejemplo, cobran USD 1 600 y su reclamo no ha tenido eco.
 
Frente a este tema, la Ministra Vance  ha sido muy cauta y lo único que  ha adelantado hasta ahora es que el Ministerio ha firmado un convenio con Cuba y que busca otro con Argentina, para contar con especialistas que se requieren con urgencia, como los oncólogos. De esto se sabe que llegarán al país seis especialistas  cubanos que reforzarán las unidades oncológicas y que se quedarán hasta diciembre.

Reestructuración
Nueva estructura no se concreta

Hay alta rotación en los cargos

La titular de Salud era antes Secretaria de Planificación del  Ministerio y conocía de sobra la lógica que hubo para crear dos viceministerios; uno para fortalecer el rol de autoridad sanitaria y otro para  la prestación del servicio de salud.  Pero la alta rotación de la autoridad no ha hecho posible fortalecer esta organización.
 
Nicolás Jara, que había trabajado con el ex ministro Chiriboga y que había impulsado proyectos importantes como la creación del Sistema Nacional de Sangre, salió intempestivamente. Su reemplazo es Nilda Villacrés, que fue posesionada el 16 de mayo. Se sabe de ella que fue subdirectora provincial de salud del Seguro Social.

Vance llegó con 16 asesores al cargo y se mantiene trabajando con este grupo. Pero, a pesar de todos estos apoyos, sus movimientos parecen estar  controlados o en estrecha coordinación con el presidente Rafael Correa.
 
Las últimas visitas a los hospitales, por ejemplo, las ha  realizado  en compañía del Primer Mandatario.
 
En la nueva estructura se  prioriza el proceso de promoción y prevención de la salud a través de la creación de una subsecretaría, pero los promotores de salud no llegan a las unidades todavía y hay un déficit de 4 000 médicos familiares para  descongestionar los hospitales.

Aparte de esto solo  están los   anuncios de inversión para fortalecer el nivel primario de atención. El último fue que  Tungurahua y Cotopaxi recibirán alrededor de USD  183 millones.
 
El reordenamiento del país empieza por la división en nueve zonas y 139 distritos, pero esto avanza lentamente. Este año, Vance ha posesionado a Fernando Vicuña Izquierdo  como  coordinador de la zona 5 (Guayas). Aparte  se han conocido los nombres de otros coordinadores zonales por el Ministerio de Inclusión Social y Económica. Sin embargo, el sector salud sigue trabajando con el esquema de las direcciones provinciales.

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