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La baba de caracol puede estar contaminada con larvas causantes de la meningoencefalitis eosinofílica, una enfermedad parasitaria. A esta conclusión llegó el Instituto Nacional de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez después de varias investigaciones.

En La Ercilia, parroquia Zapotal, provincia de Los Ríos, se registraron personas con dolor abdominal, fuertes nauseas, vómitos, estreñimiento, trastornos visuales, rigidez de nuca, entre otros síntomas, relacionados con la ingesta de caracoles, señalando como probable agente el Angiostrongylus cantonensis, parásito de las arterias pulmonares de las ratas que utilizan caracoles como hospedadores intermediarios.

Luigi Martini Robles, jefe del laboratorio de Parasitología del Instituto, hizo la investigación epidemiológica-parasitológica, para lo cual se capturaron caracoles, babosas y ratas del área antes mencionada.

El ciclo evolutivo del parasito está en las ratas, cuyas heces las consumen los caracoles. Por eso, el Instituto recomienda no comer caracoles sin cocinar para evitar la transmisión de esta enfermedad  que puede ser mortal, informó el Ministerio de Salud en un comunicado.

“Las mejores formas de evitar la infección es no comer caracoles o babosas crudos, al igual que la carne cruda de otros hospederos paraténicos como camarones y ranas. Además, se debe tener un lavado correcto de vegetales y frutas”, señaló Martini.

La población debe evitar tomar agua sin tratar obtenida de lugares abiertos. Proteger a los niños y niñas para que no jueguen con babosas y caracoles vivos y eliminar las ratas en las cercanías de las casas, son algunas de las recomendaciones adicionales.

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