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‘Vuelva el 1 de febrero”, fue la respuesta que una enfermera le dio a César Montesinos, en la consulta externa del Hospital General de las FF.AA. Este hombre, de 80 años, madrugó el pasado jueves para conseguir un turno en urología. César, que ya fue operado de la próstata, necesita que le receten pastillas para orinar sin dolor y por esto exigió atención. Una enfermera le dijo: “Siéntese y espere. A veces se llama a la persona que tiene turno y si no está pasa el que esté”. Los turnos para consulta externa se reparten el primer día de cada mes, pero también se dan citas extras cada día. Pero el pasado jueves no dieron turnos extras, porque solo estaba uno de los tres urólogos. El jefe iba a llegar más tarde y el tercero se ausentó por problemas de salud.

A las 09:30, hora que empieza la consulta, unas 30 historias clínicas estaban en el escritorio del doctor Adriano Silva y al menos unas 15 personas esperaban ser atendidas. Édgar Saquinpay, de 58 años, fue uno de los afortunados, aunque para esta cita esperó tres meses. “Los turnos de urología son peleadísimos”, comentó.

El servicio de urología es uno de los de mayor demanda. Para conseguir un turno se esperan 38 días, según el coronel Roberto Navarrete, director médico. La falta de especialistas es evidente en este servicio y en traumatología y cardiología. La espera para una cita médica en estas áreas es de 35 y 24 días, respectivamente.

La presión en consulta externa, donde llegan cerca de 800 personas a diario, obligó a que los residentes (médicos generales) dieran apoyo a este servicio.

La falta de personal hace que el hospital trabaje al 70% de su capacidad, reconoce el capitán Édison Pacheco, director de Recursos Humanos. Para tener un rendimiento satisfactorio necesitan 1 544 profesionales de la salud, pero actualmente trabajan 900. Desde hace tres años, el Ministerio de Finanzas no reactiva las partidas presupuestarias, para reemplazar a los médicos con nombramientos que se han ido por jubilación y otras causas.

Ante esto se ha recurrido a contratos ocasionales, pero el personal nuevo no es estable debido a la diferencia de sueldos con las otras unidades públicas de salud.

Hasta el 2011, los médicos contratados tenían un horario de ocho horas y ganaban USD 2 190 (categoría 10). Esto de acuerdo con la resolución 022 del Ministerio de Relaciones Laborales del 2010. Pero esta norma cambió y se redujo su salario.

Pacheco detalla que el cambio se produjo en septiembre del 2011. Cuando quisieron contratar a dos médicos bajo las mismas condiciones, el Ministerio de Finanzas rechazó el pedido e indicó que la remuneración de los nuevos médicos debía ser de USD 1 930, que corresponde a los servidores públicos número 9, grado 15, según una nueva resolución 033, emitida por Relaciones Laborales, de febrero del 2011.

Hasta ahora, las autoridades desconocen cómo se hizo la nueva categorización de los médicos de esta casa salud. Ante un pedido de aclaración de Pacheco, dos personas de Relaciones Laborales analizaron un mes si el hospital es parte del sistema de salud pública, pero aún no se conoce el informe de los funcionarios.

Por esta razón, los contratos de los médicos especialistas, que se renovaron este mes se hicieron con un salario de USD 1 930 y no de USD 2 190. Pacheco no especifica cuántos galenos se han ido por esta causa, pero reconoce que hay falta de médicos. “Todas las áreas están afectadas...”. Ningún médico tratante se pronuncia por temor a las represalias.

Los médicos residentes también están molestos. La mayoría, cerca de 100, llegó al hospital en agosto del 2011, tras ganar un concurso y fueron atraídos por un programa de preposgrado con las universidades Católica y Nacional de Loja. La oferta decía que por dos años trabajarían en el hospital y recibirían capacitación en los distintos servicios. Luego de esto accederían a un posgrado en las universidades mencionadas.

Pero en los primeros meses no recibieron clases y esto causó que haya renuncias. La deserción fue tal que se convocó otro concurso.

Una de las razones por las que salieron fue que les hicieron firmar nuevos contratos con una cláusula, que indica que para garantizar su permanencia en el preposgrado y la inversión que realiza el hospital, el contratado debe firmar una garantía por USD 2 400. por los dos años de capacitación.

Los residentes se negaron a firmar la letra por ese valor y negociaron que la garantía sea de USD 1 200, equivalente a un año. Y si se marchan antes tienen que pagar USD 100 por cada mes de formación. El grupo de residentes también se queja del exceso de trabajo. Dicen que deben cumplir 180 horas al mes, pero laboran casi 300 horas. El sueldo tampoco les motiva. Su remuneración es de USD 1 030, que corresponde a servidores públicos número 4, grado 10, pero bajo la resolución 022, que en el caso de los tratantes ya no aplica.

Ellos piden que se los cambie de categoría y su sueldo se ajuste a lo que fija la resolución 033. Según ésta, deberían estar en la categoría de servidor público 7, grupo 13, con un sueldo de USD 1 590.

Esto también es parte de la consulta realizada al Ministerio de Relaciones Laborales.

Pacheco dice que a principios de enero se entrevistaron con el Viceministro y le pidieron que se aclare la situación de los especialistas, residentes, enfermeras y solicitaron incrementar un 8% la cuota de contratos ocasionales.

Todavía no han tenido respuesta, pese a que volvieron el miércoles pasado. Esta Cartera de Estado no atendió a este Diario, para que explique la situación de los profesionales de la salud y la aplicación de la resolución 033.

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