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El Hospital Eugenio Espejo ya no recibirá el apoyo de las farmacias Medicity y Económicas. En este mes termina el convenio que esta casa de salud mantenía desde octubre del 2011 con Farmaenlace, propietaria de la red de establecimientos. Los pacientes de consulta externa han sido los beneficiaros de este acuerdo, pues retiraban las medicinas que el hospital no tenía en cualquier farmacia de la red, en Quito y los valles.

Galo Idrobo, gerente (e) del hospital, confirmó que existe una disposición de la Dirección Provincial de Salud de Pichincha para terminar el convenio que nació durante la emergencia sanitaria del año pasado. “Se hizo por la necesidad de cubrir los requerimientos, y cumplir con la entrega de la medicina gratuita”, explica.

El acuerdo con Farmaenlace se concretó cuando el cardiólogo Livinov Lalama llegó a la gerencia del Eugenio Espejo. Este médico reemplazó a Víctor Hugo Sevilla, quien renunció tras la visita que hizo el presidente Rafael Correa al hospital, a finales de septiembre de 2011.

Mónica Borja, comercial encargada de los convenios de Farmaenlace, dice que el apoyo al hospital “se fue extendiendo dado que no se cubría la emergencia sanitaria” y que el convenio “se ha ido renovando cada mes”.

El último pago que el Hospital Eugenio Espejo hizo a Farmaenlace fue en junio, por un monto de USD 230 755. El área financiera del hospital confirma que el desembolso promedio en cada uno de los 10 meses que duró el trato ha sido de unos USD 300 000, aproximadamente.

La finalización del convenio con Farmaenlace coincide con que el Hospital ya ha ejecutado el 96% del presupuesto asignado para medicinas este año (USD 4,7 millones), por lo que deberá pedir más presupuesto al Ministerio de Salud para seguir con la entrega de fármacos gratuitos.

Las autoridades del Ministerio de Salud, pese al pedido de este periódico, no se han pronunciado sobre la situación en el Hospital Eugenio Espejo y tampoco se conoce el mecanismo que se usará para despachar las recetas que emiten los especialistas.

Las unidades públicas de salud, en teoría, deben proveer de insumos a sus farmacias usando el Repertorio de Medicamentos, que diseñó el Instituto Nacional de Compras Públicas (Incop) para acelerar los procesos de compra. Previo a esto, el Incop hizo una subasta inversa para conseguir los mejores precios para los medicamentos que la red pública de salud necesita. Pero apunta que no todas las medicinas necesarias están en ese repertorio.

La experiencia de derivar a los pacientes a una red de farmacias ya establecida ha sido buena. “Ha sido un servicio muy apreciado por el paciente”, señala el gerente encargado del Eugenio Espejo. Esto es palpable en los últimos días del convenio.

Las personas que acostumbran hacer fila en la farmacia del Eugenio Espejo ya conocen el camino hasta la farmacia de Medicity más cercana, que está frente al parque El Ejido. Allí incluso se ha adecuado una sala de espera, con sillas de plástico, para los pacientes del Eugenio Espejo.

El guardia de la farmacia conduce a esa sala a los pacientes que llegan con las recetas del Eugenio Espejo y les asigna un número para que ingresen a la farmacia en ese orden y no se mezclen con el flujo de clientes particulares.

Muchos de los que llegan son personas de provincia, que tienen que retirar los medicamentos antes de marcharse a sus lugares de origen. La semana pasada, Sandra Velasteguí, que vino desde Guaranda para hacerse controlar la osteoporosis que padece, tuvo que averiguar cómo llegar hasta la farmacia de El Ejido para recoger las tabletas de Alendranato Sódico que la farmacia del Eugenio Espejo no disponía.

La misma mañana que esta mujer de Guaranda se encaminaba hasta la farmacia privada, también lo hacían otras personas que no encontraron en la farmacia del hospital, medicamentos como: Losartan (antihipertensivo), Betavetasona (óvulos para problemas proctológicos), Cefazolina (antibiótico), Tetanol (para la inmunización activa contra el tétanos), Ibuprofeno (antiinflamatorio) y Tramadol (analgésico para el dolor).

El mecanismo es fácil para el paciente, pues los únicos requisitos que debe llevar son la copia de la cédula y el visto bueno de la farmacia del hospital. El único detalle a tener en cuenta es que la recogida se debe hacer el mismo día de expedición de la receta.

Esto ha sido un contratiempo para algunos pacientes como Noé Solís, que le hicieron una biopsia de próstata la semana pasada y estaba muy adolorido para buscar la medicación el mismo día y la receta que tenía no le sirvió para retirar las tabletas que necesitaba para reducir el dolor y tuvo que volver al hospital, a buscar al médico que le prescribió la medicina, para pedirle otra receta.

Todos los pacientes del Eugenio Espejo han encontrado sus medicinas en Medicity o Económicas, con escasas excepciones en las que los vendedores de la farmacia les explican a los pacientes que el medicamento que buscan no está dentro del convenio y que deben comprarlo. Como hizo Alfredo Oña, también la semana pasada, cuando tuvo que pagar USD 2,16 por las pastillas de Tensiflex que necesitaba su esposa, Rosa Iza, para aliviar su malestar tras una operación de columna.


La iniciativa del Eugenio Espejo no es inédita, pues la tendencia de los prestadores públicos de salud ha sido apoyarse en las empresas privadas. Difare, que posee la red de farmacias Cruz Azul, tiene convenios con el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas desde 2010, e incluso hay farmacia de la red en los predios del Hospital Militar.

Esta misma empresa colabora también con el Hospital Baca Ortiz desde enero pasado. Su gerente, Catalina Vásquez, explica que todo lo que se puede planificar, se compra a través de los mecanismos del Incop, pero también se apoyan en la red de farmacias. “Hay casos puntuales, en los que se hacen compras de emergencia, previo al análisis de las mejores ofertas”, dice la gerente.

La cronología

Enero 2011

La dotación de los medicamentos fue  uno de los objetivos de la emergencia sanitaria, que inició en enero de 2011 y se extendió durante todo el año.

Marzo2011

El ex gerente Víctor  Sevilla indicó que los medicamentos para cubrir la emergencia llegaron entre marzo y junio. Pero los pacientes seguían pagando por  sus medicinas.  

Junio 2011

La tarde del 22 de junio se suspendieron las  cirugías por la falta del anestésico  Propofol y de analgésicos como  Tentanyl, Dormicum y Sevo. Tomó un día retomar las labores.

Datos de la subasta

El Instituto Nacional   de Compras Públicas (Incop) inició la subasta inversa electrónica de medicamentos, el 21 de julio de 2011. El objetivo era  conseguir el mejor precio para los fármacos  que necesita    la red pública.

El proceso se   suspendió porque el Gobierno decidió que se compren algunas medicinas a Cuba.  Se acordó comprar 78 productos a dicho país y la subasta se relanzó el 29 de agosto de 2011.    

De los 524 ítems   (cada uno era  un medicamento y una forma farmacéutica ) que se lanzaron, se consiguió cerrar tratos en   342 productos, 165 procesos quedaron desiertos y el resto estaba en suspenso hasta abril de  2012.

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