Lenguas en peligro de extinción
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Durante tres días, el auditorio de la Torre 2 de la Universidad Católica de Quito se convirtió en un escenario, en el cual se expuso la realidad de las lenguas indígenas que pueden desaparecer .
A esta cita asistieron hablantes de las lenguas indígenas ecuatorianas awapit, tsafiki, cha’palaachi, epera, shuar, kichwa, siona, secoya, záparo, wao y cofán, las cuales, de alguna forma, se encuentran amenazadas.
Marleen Haboud, coordinadora general del programa ‘Voces e Imágenes de las Lenguas en Peligro’, explicó que, para evitar que eso suceda, se buscan estrategias y tecnologías que permitan revitalizar las formas de comunicación de estos pueblos.
La preocupación se da porque la Unesco estima que en el mundo existen unas 6 500 lenguas, pero más del 50% afronta algún grado de peligro. A esto se suma que cada 15 días se pierde una lengua y, con ello, un cúmulo de conocimientos y prácticas socioculturales y años de historia.
Haboud aclara que la vida de una lengua no solo depende del número de habitantes que tiene una comunidad, sino de las condiciones socioeconómicas, políticas y hasta ambientales en que se desenvuelve una comunidad.
En el planeta se calcula que solo 600 lenguas cuentan con más de 100 000 hablantes, cifra que se considera mínima para garantizar su supervivencia a mediano plazo, especialmente en un mundo globalizado, en el cual prevalecen las lenguas que acaparan la educación, la comunicación y las nuevas tecnologías.
Entre los idiomas más extendidos están el chino mandarín, usado por 900 millones de personas; el inglés, con 470 millones de hablantes; el hindi, hablado por más de 420 millones de personas; el español, utilizado por 360 millones; y el ruso, con casi 300 millones de hablantes.
En el otro lado están lenguas como el tsafiki que hablan los 5 000 tsáchilas que hay en el país.
Otro idioma amenazado es el walmajari, que solo lo hablan 1 000 seres humanos .
Entre los casos más graves están el miwok, un idioma indio que únicamente hablan cuatro personas; o el yidiny, en Australia, con poco más de una docena de hablantes.
En la zona de frontera entre Perú y Ecuador está Hipólito Arahuanza, quien está considerado como el único hablante de la lengua andoas.
Armin Schwegler, quien habló del revitalizamiento del palenquero en el caribe colombiano, comentó que la recuperación de estas lenguas es vital para comprender procesos como la esclavitud y el desarrollo del pueblo negro en América Latina.
Este investigador resaltó el caso del palenquero porque es una lengua que tiene pocas bases del kikongo africano, pero que usa una estructura y muchas palabras del castellano. “Es la única lengua criolla de base léxica española”, dijo al señalar que esta lengua casi se pierde en 1950 debido a la estigmatización.
Phil Cash, de la Universidad de Tucson Arizona, en cambio habló del impacto que ha tenido la era digital en las culturas. Considera que el acceso y la democratización de estas tecnologías ayudará a revitalizar las lenguas.
Haboud agrega que ese acceso debe acompañarse con leyes que protejan los derechos lingüísticos y humanos de los hablantes.
Marianne Mithun, de la Universidad de California, señaló en su conferencia que muchas lenguas se pierden porque son rechazadas por los mismos jóvenes de las comunidades, quienes se enfrentan a otros jóvenes que no aprecian su cultura. Ella propone programas que fomenten los chismes y las anécdotas para que estas lenguas no se extingan.
Una gran diversidad
En 1996 se aprobó la Declaración Universal de Derechos Lingüísticos (DUDL), que da las pautas para el respeto y reconocimiento de todas las lenguas en el mundo.
Solo en África se hablan más de1 500 lenguas diferentes. Hay casos singulares como el de Camerún, un país donde se hablan 270 idiomas.
La mayor diversidad lingüística está en Papúa Nueva Guinea, cuyos habitantes se comunican en 850 lenguas diferentes.
En Ecuador hay13 lenguas indígenas que todavía están vitales, pero que podrían desaparecer si no se las revitaliza.


