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Milton Jijón.
Su experiencia.  Tiene 33 años en medicina. Ha estado en  cargos públicos e internacionales.      
Participó en el  estudio Manuela Espejo.

Toda la vida trabajé con niños. Serví 21 años en el Hospital Baca Ortiz y tengo 33 de especialidad, todos trabajados en el Ministerio de Salud. Fui Director Nacional de Ciencia y Tecnología y como tal fortalecí los programas de yodación de la sal y de nutrición infantil, entre el 2007 y el 2009.

Quiero rebatir el argumento del Gobierno de que somos vagos y mediocres. En mi caso particular, como Director del Baca Ortiz cumplí con una memorable gestión en favor de la niñez: construí los quirófanos inteligentes para la cirugía de corazón abierto, la primera unidad de diálisis renal infantil, la primera clínica computarizada odontológica, la clínica del VIH-SIDA infantil que ha reducido la mortalidad por esta causa a casi cero.

Hablando de mi especialidad instauré, por primera vez, en el país los tratamientos para síndromes genéticos, entre ellos para los llamados errores innatos del metabolismo y conjuntamente con médicos traumatólogos iniciamos el tratamiento de los niños de cristal, síndrome hereditario que fractura los huesos casi espontáneamente.

Mi cargo actual era el de Director de Investigaciones y Docencia, ganado por concurso de méritos y oposición. Dirigía las investigaciones científicas de carácter epidemiológico, por ejemplo, estábamos analizando la frecuencia de la sordera congénita y la asociación con la microtia (ausencia de oreja).

Tenía centenares de pacientes y trabajaba entre seis y siete horas por día, aunque me pagaban por cuatro. Incluso he tenido que hacer atención médica en horas extras, cuando venían pacientes de provincia, que me llamaban al celular y yo iba al hospital.

La consulta genética es extremadamente compleja, mientras en pediatría se pueden examinar cuatro pacientes por hora, en genética se revisa a un paciente por hora. Hay que pensar que en cada paciente hay que hacer una investigación clínica. Habitualmente atendía entre cuatro y cinco pacientes por día.

Estaba tratando a pacientes con enfermedades raras y catastróficas y asesorando gratis a la Comisión de Salud de la Asamblea que quiere modificar la Ley Orgánica de Salud para incluir un capítulo que trate sobre estas patologías. Ostento un cargo en la Asociación Americana de Telemedicina para Latinoamérica y el Caribe, a través de la cual se quiere llevar la atención médica a comunidades alejadas. Fue indignante que los policías del GIR me abordaran en un corredor y me llevaran a Recursos Humanos. No me explicaron nada, todo consistió en la entrega de un papel para firmar. No lo hice. Seguiré enseñando genética, hay niños que necesitan ayuda.

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