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Médicos, obstetrices, enfermeras y tecnólogos médicos, agrupados en la Confederación Ecuatoriana de Profesionales de la Salud, se plantaron ayer frente a la Corte Constitucional. Se oponen al Decreto Ejecutivo 813, que promueve la compra obligatoria de renuncias o el “despido intempestivo”, como lo define este gremio.

En una carta entregada a Patricio Pazmiño, presidente de la Corte Constitucional, mostraron su apoyo a la demanda de inconstitucionalidad parcial de la Ley Orgánica del Servicio Público, que fue presentada por la Federación Médica Ecuatoriana, el pasado 3 de diciembre de 2010.

Este último organismo se opone a la extensión de su jornada laboral hasta las ocho horas diarias.

Entre los argumentos que esgrimen los médicos está que no se toma en cuenta el desgaste del profesional de la salud y que el costo de la hora de trabajo se redujo.

En el plantón también estaban las representantes de enfermeras y tecnólogos médicos; ambos colectivos reclamaron por la equidad en la categorización.

Rosa Santamaría, presidente del Colegio de Enfermeras de Pichincha, dice que “no están considerando que todos tenemos tercer nivel académico, hemos hecho cuatro años de estudios como muchos médicos”.

La postura de los tecnólogos médicos es similar al resto de profesionales. Elida Hidalgo, presidenta del Colegio de Tecnólogos Médicos, dice que actualmente “el más calificado gana USD 850 y no están tomando en cuenta el riesgo que tienen los compañeros que trabajan en laboratorios histopatológicos, radiología, terapias físicas y respiratorias”.

En el caso de los médicos arrancan como servidor público número 4, con un sueldo de USD 1 030 (con el cambio de la jornada laboral a 8 horas pasarán a ganar USD 1 590).

Los otros profesionales de la salud empiezan como servidores públicos número 2, con una remuneración de USD 855 (con la reforma ganarán 935).

Hasta el momento, de forma voluntaria los médicos se han acogido a las ocho horas, como en el centro médico de Calderón, extremo norte de Quito, pero aún persiste el rechazo.

A más de la negativa a la jornada extendida, las enfermeras que fueron las más numerosas pidieron que se les reconozca el pago de las horas nocturnas y de los fines de semana.

Por la tarde, la protesta se iba a trasladar a la Plaza de la Independencia para llamar la atención del Presidente.

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