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El ingreso al Hospital Abel Gilbert Pontón es similar al de una clínica privada. Las viejas puertas fueron reemplazadas por otras automáticas. Y las repisas que almacenaban miles de historias clínicas fueron cambiadas por un ‘smart bunker’, un equipo computarizado que servirá para digitalizar el sistema de atención.

Los trabajos son parte de la reestructuración de esta casa de salud pública. La obra se aceleró luego de una visita sorpresa del presidente Rafael Correa, quien dio un plazo de un mes a las autoridades de Salud para mejorar la atención a los usuarios.

Ese plazo vence mañana. Por eso los obreros van y vienen por los pasillos cargando sacos de cemento, asientos nuevos, baldosas. Washington Yoong, director técnico del hospital, conoce al detalle las obras que estrenarán la próxima semana, para lo que esperan otra visita del Primer Mandatario.

En donde se ubicaba la capilla funciona desde esta semana la nueva sala de contingencia, con 26 camillas. Junto a este espacio se construye otra sala similar.

También se ultiman los detalles de remodelación de los 30 cubículos de Consulta Externa, la nueva farmacia y la ampliación del área de Emergencia, que tendrá dos nuevos quirófanos. Con estos se espera reducir la lista de cirugías represadas.

Este plan de emergencia se financió, según explicó Yoong, con los USD 14 millones que el Gobierno entregó a los directivos del hospital en enero pasado, cuando se decretó la emergencia sanitaria en ocho casas de salud del país. Pese a los adelantos, el director técnico del Abel Gilbert reconoce que aún falta por cubrir varias necesidades. Y algunos pacientes tienen la misma sensación.

La mañana del miércoles, en un angosto consultorio de Emergencia, tres médicos atendían a unos 15 pacientes. En el sitio solo habían dos camillas por lo que los demás debían esperar sentados. Y algunos casos críticos eran atendidos en los pasillos por la falta de espacio.

Magna Valero pasó dos noches en una camilla, arrinconada en un estrecho corredor de la sala de urgencias. La mujer de 66 años sufrió un principio de coma diabético. Junto a ella, Gilberto Mendoza se quejaba. El anciano presentó un problema cerebral y pasaron tres días para que un neurólogo lo revise.

El Abel Gilbert tiene 254 camas y por Emergencia pasan a diario entre 500 y 600 pacientes. De ellos, entre 10 y 12 requieren ser internados, pero no hay espacio para todos. Yoong reconoce que el problema es la falta de camas, pero dice que los cambios se harán poco a poco.

En tanto, el tomógrafo que fue reparado hace pocas semanas sufrió un nuevo desperfecto. Hasta el miércoles el área de Tomografía estuvo cerrada y los pacientes eran derivados a otros centros. Afuera, los obreros avanzaban con la colocación de baldosas y tumbado, como parte del plan de remodelación del área de Imagenología.

En Guayaquil, el Hospital de niños Francisco de Ycaza también pasa por una reestructuración. Por ahora se ejecuta la ampliación de Emergencia.

Y ya está lista la nueva sala de Neonatología. El área tiene capacidad para 17 niños y fue remodelada con una inversión de USD 168 000. La directora Patricia Parrales dijo que está lista para funcionar. La sala fue cerrada en febrero pasado, cuando fallecieron 11 bebés por un brote de la bacteria serratia.

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