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El Hospital Regional Ambato no tiene neurocirujano. El único médico especialista, en esta área, fue despedido por el Ministerio de Salud. Eso provocó que los pacientes de escasos recursos se vean obligados a buscar atención en clínicas privadas.

Ese es el caso de la familia de Abel Armendáriz, un agricultor jornalero del caserío Luis López del cantón Mocha, en el sur de Tungurahua. El pasado sábado, su esposa Piedad Rodríguez tuvo un derrame cerebral. Su familia la trasladó hasta el Centro de Salud de Mocha. Ahí el personal médico le indicó que el caso era grave. Por eso la llevaron en una ambulancia al Hospital Ambato.

En esta casa de salud le indicaron que no había ningún neurocirujano que le pueda atender. Les recomendaron que si quieren salvar la vida de Rodríguez, le trasladen a una clínica privada. Sí lo hicieron y la internaron en el Hospital privado Millennium.

Mientras el neurocirujano de esa casa de salud operó a la paciente, sus parientes retornaron a Mocha. Ellos debían conseguir USD 4 120 que fue el costo de la intervención quirúrgica de Rodríguez. “Yo no tengo plata, tuve que fiar por un lado y otro para conseguir ese dinero porque yo gano solo 7 dólares por día”, contó desesperado Armendáriz.

Una vez que culminó la operación, los familiares afrontaron otro problema. Tampoco tenían dinero para el tratamiento postoperatorio. Tomaron la decisión de regresar al paciente al Hospital Ambato. Ella está internada en la Unidad de Cuidados Intensivos. “Aquí le están atendiendo bien”, mencionó Armendáriz.

La familia está pendiente de Rodríguez las 24 horas. Ellos permanecen en una carpa instalada en la puerta de ingreso de la Unidad de Cuidados Intensivos. Cada cierto tiempo, el personal médico les entrega recetas. Algunas les dan de forma gratuita en la farmacia del hospital, otras en las boticas fuera de la institución.

Entre tanto, el director del Hospital Ambato, Galo Vinueza, informó que para suplir la falta del especialista en neurocirugía se firmó convenios con la Clínica Durán y el Hospital Millennium. Esos acuerdos están financiados y tendrán vigencia hasta que se contraten nuevos especialistas o se realicen los respectivos concursos de merecimientos para llenar las nueve vacantes.

Vinueza señaló que en oftalmología y patología laboran un solo médico en cada especialidad. Antes de las renuncias obligatorias laboraban dos en cada sección.

Ocho especialistas fueron despedidos en el Hospital Ambato. Pertenecían a las especialidades de neurocirugía, traumatología, oftalmología, neumología, cirugía plástica, cirugía de cabeza y cuello, y cirugía general. Están fuera desde el uno de noviembre.


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