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Un pedazo de madera a modo de un bastón es el fiel compañero de Rosalinda Torres, de 63 años. Ella nació en Tumaco, Colombia, pero reside en el Ecuador desde hace 40 años.

No tiene papeles que legalicen su presencia en el país, pero no ha tenido mayores problemas por ello. Doña Rosa es una de las asiduas visitantes del hospital Luis Gabriel Dávila, de Tulcán.

A veces va con su hija, otras lo hace sola y pocas ocasiones la acompaña su nieto de 14 años. No escucha bien por el oído derecho, cuenta su hija Maricela. “Viene a hacerse chequear en el hospital porque la tención es gratis”.

Hernán Yépez, director del hospital, explica que desde el 2008 rige un modelo de atención integral en salud. “Por medio de este sistema, cualquier persona, sin distinción de nacionalidad, puede recibir atención médica, medicamentos y acceso a intervenciones quirúrgicas sin costo”.

Jeanine Moscoso también es colombiana. Vive en Ipiales, en la frontera con Tulcán. Una vez por mes pasa el puente internacional de Rumichaca para recibir atención médica en el hospital ecuatoriano por la gratuidad.

“En mi país una cesárea puede costar alrededor de 1 600 000 pesos (USD 883 con el cambio de 1 800 pesos por un dólar). En Ecuador no me cuesta nada”.

Las estadísticas del centro de salud indican que desde enero hasta octubre de este año se han atendido con hospitalización 171 pacientes colombianos.

En la consulta externa 449 personas de sexo femenino han solicitado atención y 508 solicitantes hombres han recibido un chequeo. Pero estos datos se refieren a colombianos residentes en el país, aclara Yépez.

El directivo del hospital también añade que cuando se trata de casos de emergencia no se exigen documentos de identidad de los pacientes, por lo que el registro de esta atención no es real.

En la parte externa del hospital se ubica una oficina del Registro Civil. La finalidad de este puesto es otorgar la identificación y recibir las inscripciones de los recién nacidos. En octubre pasado se registraron 64 nacimientos, seis de ellos de padres colombianos y 4 con uno de los dos foráneos.

Marcela Villarroel, directora del servicio de Salud de Chiles, señala que en la línea fronteriza los resguardos indígenas de Colombia tienen un seguro de salud gratuito que cubre a toda la familia. Pese a que las mujeres colombianas gozan de ese beneficio de por vida en su país, prefieren dar a luz en Tulcán para inscribir a sus hijos en Carchi. “Por la dolarización creen que la situación para ellos será mejor”.

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El tema educativo

La Universidad Politécnica Estatal de Carchi (UPEC) incluyó en su oferta educativa la carrera de enfermería. La escuela formó parte de un convenio con la Universidad Central del Ecuador.

Atrás de esta carrera han llegado estudiantes de las provincias fronterizas de Sucumbíos, Esmeraldas y del departamento de Nariño (sur de Colombia).

Una de ellas es Mayoly Guerrero, estudiante de quinto nivel de la Escuela de Enfermería. Se decidió por la UPEC por referencias que tiene acerca del nivel de la educación en enfermería en Ecuador. “Eso, además del elevado costo de la educación en Colombia y tener un título de otro país, me atrajo para venir aquí”.

Su determinación la llevó a hacer todo el papeleo que consiste en tener visa de estudiante. Viajó a Pasto y Bogotá, luego a Quito para validar sus documentos y acreditarse para estudiar en Ecuador.

Es una de las 1 300 personas que estudian en esta universidad. Y forma parte del 20% de jóvenes que proviene del departamento de Nariño, en especial, de Ipiales.

Katherine Chamorro también quiere ser enfermera. Oriunda de Ipiales, asimismo obtuvo la visa de estudios. Paga USD 540 correspondientes a la matrícula. “Resulta además de cercano muy económico estudiar en la UPEC. En Pasto, la misma carrera cuesta USD 1 000. La ciudad está a dos horas de Ipiales, mientras que Tulcán está a solo 20 minutos”.

Cuando obtenga su título quiere ejercer la profesión en Ecuador. “En Ipiales el jefe de enfermería es más administrativo; en tanto que en Ecuador sí estamos en contacto con los pacientes”.

El esfuerzo de ir y venir a diario se verá recompensado con el título. Su visa estudiantil debe ser renovada cada dos años. Para eso debe presentar un certificado de haber aprobado los créditos; si pierde alguno, se queda sin visa.

En la etapa de inscripciones del año lectivo se entregan cupos exclusivos para niños y jóvenes que tienen el estatus de refugiados.

En los centros educativos ubicados en la línea fronteriza es común la presencia de estudiantes colombianos. “Los pequeños reciben también los útiles de manera gratuita”, cuenta Armando Trejo, un colombiano que tiene a dos de sus tres hijos en una escuela rural de Urbina, una parroquia que esta en el límite con Colombia.

Hay casos en los que, incluso, mis pequeños reciben un refrigerio en la escuela, añade Trejo. Es una de las ventajas de estar aquí...

Punto de vista
Carlos Chávez /Sociólogo
Ellos consiguen beneficios

Desde que tengo uso de razón, es decir hace 50 años, los colombianos vienen a Tulcán para hacerse atender en salud porque es gratis. Ni las intervenciones quirúrgicas ni los medicamentos les cuestan.

Es importante analizar las razones por las que lo hacen: gratuidad, conveniencia y comodidad.

El segundo punto incluye la posibilidad, a futuro, de que al tener un hijo ecuatoriano, este pueda asistir a sus padres con una visa de amparo. Esto les daría la comodidad que tanto buscan.

En el 2007, incluso, se desató un dilema por el tema de las inscripciones tardías en Tulcán, la capital carchense. Un funcionario del Registro Civil fue descubierto entregando cédulas ecuatorianas a colombianos.

Hay personas que gestionan el documento para que sus hijos puedan ir a estudiar a las universidades de Ecuador. Después, pueden conseguir un empleo.

Las personas que acceden a dos documentos de identidad reciben los beneficios en ambos países fronterizos.

Las regulaciones

Ecuador, de 14,5 millones de habitantes, reconoce la condición de refugiados a alrededor de 55 700 personas, de las cuales 98,4% son colombianos.

La permanencia de refugiados creció en Ecuador con el inicio del llamado Plan Colombia, en el 2000.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) Ecuador es el país con mayor número de refugiados en América Latina. El ente estima que cerca de 1 300 personas al mes entran al país, especialmente, por la frontera norte.

Según las cifras de la Dirección de Refugio de la Cancillería, hasta junio de este año, 108 refugiados fueron registrados como detenidos en los centros de rehabilitación social. Esa cifra representa apenas el 0,2% de personas con ese estatus a escala nacional.


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