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Inés Huacón tuvo que abrir un espacio en la sala de su casa para colocar el féretro de su hijo mayor, Roberto Quimís. Fue justo el día cuando el joven cumpliría 24 años. “Era el día que más esperaba. Ese día lo velamos”, cuenta la mujer alta, robusta, de tez morena.

Ella vivió un calvario entre el 25 y el 27 de abril. Roberto era maestro del programa de alfabetización ‘Yo sí puedo’, del Ministerio de Educación. Daba clases en los recintos Rincón y Palo de Iguana, en la parroquia Los Lojas del cantón Daule, donde nació.

Ese miércoles, un compañero lo trasladaba en una moto. En el trayecto, un bache en la calzada desestabilizó el vehículo. “Salió disparado”, dice Humberto Huacón, su tío. Por el impacto sufrió un traumatismo craneoencefálico. Lo trasladaron al hospital de Daule, donde le colocaron sueros, lo recostaron en una camilla y le tomaron dos radiografías. Pero no lo internaron.

“Lo mandaron a la casa, pero él seguía con dolor y vomitaba sangre. En el hospital no había nada, compramos desde diclofenaco hasta jeringuillas para que lo atendieran”, dice doña Inés.

Ese fue el inicio de un largo y desesperante recorrido por nueve hospitales y clínicas de Daule y Guayaquil. “Pasamos por el Hospital Guayaquil, el Luis Vernaza, el de la Policía, la Clínica San Gabriel, el Universitario, la Clínica Guayaquil, la Kennedy de La Alborada, el León Becerra. Mi hijo murió en la ambulancia, decían que no había cama, respirador, no nos ayudaron”.

Ayer, doña Inés recordó ese doloroso periplo en la oficina de la Fiscalía nro. 5 de la Unidad de Personas y Garantías. Su relato se fundía con el repique de las teclas de un computador.

Su versión, así como recetas, facturas y exámenes que le realizaron a su hijo, se adjuntaron al expediente 59-2012 de indagación previa. La fiscal Margarita Neira es la encargada del caso.

Explica que la presunta falta de atención médica iría en contra de la Ley de Derechos y Amparo del Paciente. “El artículo 12 dice que bajo ningún motivo un centro de salud podrá negar la atención de un paciente en estado de emergencia. La sanción, si el paciente fallece por desatención, es prisión de cuatro a seis años”.

Por ahora, la Fiscal solicitará los listados del personal que laboró el día cuando familiares de Quimís buscaban atención. El chofer de la ambulancia, quien realizó gran parte del recorrido, fue citado para el 10 de mayo.

Para Fausto Padilla, presidente del Colegio de Médicos del Guayas, el origen de este problema es la falta de camas en Guayaquil. “En una ciudad de casi tres millones de habitantes se necesitan tres hospitales públicos más”.

Doña Inés no habla de sanciones ni indemnizaciones. Dice que el coraje por lo que pasó ni siquiera la ha dejado llorar por su hijo. “En todo el camino mi hijo estuvo consciente. Vi que se apagó frente a mí. Como madre no quiero que esto vuelva a pasar”.

Clínicas y hospitales

Roberto Gilbert,  director de la Clínica Guayaquil, dijo que no  había  espacio en la UCI del lugar.   

Rodrigo Aymar,  del León Becerra, justificó que Quimís    “llegó muerto” al  hospital.

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