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Los aperitivos poco saludables y los refrescos deberían estar gravados con impuestos, como medida para luchar contra los malos hábitos alimenticios en los países desarrollados, aseguró un experto en nutrición de las Naciones Unidas en un reporte divulgado hoy.

Al mismo tiempo, el relator especial de la ONU en derecho a la alimentación, Olivier De Schutter, abogó por la derogación de los subsidios a los productos grasos, azucarados y salados.

De Schutter dio una lista de recomendaciones en su reporte relacionado con la salud y malnutrición, que fue enviado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU. El relator especial del organismo indicó que el derecho a la alimentación incluye no solamente el derecho a comer lo suficiente, sino también a una nutrición saludable.

"Los sistemas alimentarios actuales no han podido enfrentar el hambre, y al mismo tiempo, fomentan dietas que provocan el sobrepeso y la obesidad, que causan aún más muertes que un peso inferior a lo normal", ratificó en su reporte.

Mientras que 1 000 millones de personas sufren hambre en el mundo, 1 400 millones padecen obesidad causada por hábitos alimenticios no saludables. De Schutter mencionó que -según una investigación- una carga impositiva del diez por ciento a los refrescos disminuiría el volumen de las ventas en el mismo porcentaje.

Declaró que los países deberían seguir el mismo ejemplo de Dinamarca, Finlandia, Francia y Hungría, que han introducido gravámenes a las comidas poco saludables o las bebidas. Propuso también usar las recaudaciones impositivas para subsidiar comidas más saludables. En otra instancia, el reporte mencionó el aspecto social de la obesidad.

"Los pobres son penalizados por ser pobres"; mientras que las comidas azucaradas, saladas y con alto contenido de grasa son baratas, una dieta saludable cuesta mucho dinero, según el documento.

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