Tiempo de lectura: 3' 52'' No. de palabras: 596

La falta de médicos especialistas es un obstáculo que afronta a diario el paciente en los hospitales públicos. Este inconveniente se vive en mayor medida desde que rige la gratuidad total en el sistema sanitario estatal. La demanda de los servicios hospitalarios pasó de 16, 2 millones de atenciones en el 2006 a 34,4 millones en el 2011, según Ana Mabel Pinto, directora de Normatización de Talento Humano del Ministerio de Salud.

Maribel Tixilema y Mauricio Zambrano saben lo difícil que resulta conseguir cita con un especialista. Su hijo de 6 años tiene sinusitis crónica y tiende a empeorar en los meses fríos. A inicios de marzo fueron al Hospital Baca Ortiz, esperaron una semana para que le hicieran una tomografía y un mes y medio para que el especialista revisara y aliviara su tos.

El déficit de médicos fue uno de los temas que se trató el pasado 9 de marzo, entre los representantes de las facultades de Medicina y el viceministro de Gobernanza de la Salud, Miguel Malo, y su subsecretario, Francisco Vallejo.

Según el análisis de las autoridades, hay una brecha de 6 169 especialistas en los 140 hospitales existentes y en los 51 que se prevé construir. Los contratos hechos recientemente han reducido las necesidades de alguna manera. En especialidades como otorrinolaringología, neurocirugía y cirugía torácica ni siquiera se presentaron candidatos para las vacantes. Las cifras del Ministerio de Salud indican, por ejemplo, que faltan 560 anestesiólogos, 150 cardiólogos en los hospitales existentes (ver cuadro).

Los representantes de las facultades se comprometieron, en dicha reunión, a entregar el recurso humano que necesita el país, pero solicitaron más plazas para que los médicos se formen en los hospitales públicos. “Dijeron que nos darían una respuesta hasta el 9 de abril y nada”, dice Leonardo Bravo, de la Asociación de Facultades Ecuatorianas de Ciencias Médicas (Afeme). “Nos quieren hacer ver como los culpables de la falta de especialistas”, añade.

Las 23 facultades de Medicina del país preparan cada año 2 700 médicos generales y la proyección para el 2013 es que se gradúen 3 100, según Afeme. Pero hasta ahora el Ministerio de Salud no ha tenido la capacidad de absorber este personal. “Las universidades llevan sus posgrados a otras unidades, como el IESS, Solca o el Hospital Metropolitano”, dice Bravo. La consecuencia de esto es que no haya una planificación, según las necesidades de todo el sistema. La Universidad San Francisco, por ejemplo, trabaja con el Hospital Carlos Andrade Marín del IESS y forma a los especialistas que esta entidad necesita. Actualmente, hay 140 médicos en el programa de posgrado.

Para Jaime Acosta, director de posgrados de la Universidad Central, el Ministerio pone trabas para conceder becas y ofrece condiciones precarias de trabajo a sus beneficiarios. Un médico posgradista que estudia con una beca del Ministerio percibe al mes USD 800, mientras que los residentes asistenciales (que pueden trabajar hasta dos años en los hospitales públicos, pero que no son parte de los programas académicos) ganan cerca de USD 1 600.

“Los nuestros trabajan 70 y 80 horas por semana y no tienen beneficios de nada. Además, luego tienen que devengar la beca durante tres años y siguen atados al Ministerio”, critica Acosta.

El Ministerio de Salud no ha dado luz verde para que se abran los posgrados en Guayaquil, Cuenca y Loja. Esto hace que los estudiantes busquen opciones en la capital y posiblemente no retornen a sus ciudades natales para ejercer.

imagen

Califique
2
( votos)