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Ecuador estaba a punto de ser declarado país libre de sarampión. Durante 14 años no se registraron brotes de esta enfermedad, según reportes del Ministerio de Salud. Pero en esta semana el ministro David Chiriboga confirmó 42 casos en Tungurahua. Los pacientes, en su mayoría niños, adquirieron el sarampión africano del genotipo B3.

Nuestro país no es el único caso. Desde el 2010 varios países de América encendieron sus alertas. En agosto del año pasado se reportaron dos casos en Buenos Aires (Argentina). Y en septiembre pasado hubo otros siete en Barranquilla, Colombia.

La aparición de estos cuadros no solo causó alarma, también sorpresa. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el 2002 el continente había eliminado el sarampión de su lista de enfermedades, es decir, no se registraron casos autóctonos en más de 12 meses.

Las investigaciones epidemiológicas determinaron que el origen de estos inusuales brotes fue Sudáfrica. Antes del Mundial de Fútbol 2010, que fue en ese país, la OPS recomendó la vacunación a los asistentes. La advertencia no evitó que el virus atraviese fronteras y se propague.

En abril, el boletín de vigilancia del sarampión de la OPS reflejaba esa realidad. En 33 países de Europa se detectaron 6 500 casos de la enfermedad. Desde ahí fueron importados a Argentina, Brasil, Canadá, Chile y Estados Unidos. Ecuador ahora se suma a esa lista.

Luis Mena, jefe de Epidemiología del Guayas, dice que el brote en Tungurahua frena la meta de declarar a Ecuador libre de sarampión. Según un informe emitido en la Semana de Vacunación en las Américas, en abril, este año el país tenía previsto certificar la eliminación del sarampión y rubéola con la vacunación total a niños de 7 años.

Pero ¿qué es el sarampión? Aunque es considerada una enfermedad infantil el sarampión es muy contagioso y puede afectar hasta los 40 años. Luego de esa edad no hay riesgo, pues se crean anticuerpos naturales.

El epidemiólogo Nelson Nieto explica que se produce por el paramixovirus, que solo afecta a los humanos. Se transmite por gotas de saliva y secreciones nasales.

Los más vulnerables son los niños, hasta los 14 años. Pese a que en nuestro país el sarampión casi había desaparecido, en el mundo sigue siendo una de las principales causas de muerte.

En 2008, la Organización Mundial de la Salud reportó 164 000 fallecidos, en su mayoría menores de cinco años. Más del 95% de casos mortales se registra en países con problemas de infraestructura sanitaria.

La gravedad de la enfermedad dependerá del estado inmunológico del paciente y del genotipo o variante genética del agente. La OMS ha identificado 23 genotipos de sarampión.

Por eso es necesario fijar diferencias. El pediatra Juan Orellana dice que el genotipo común en Ecuador se presenta con fiebre alta, secreción nasal y luego manchas o un sarpullido rojizo en la piel, que dura seis días.

A más de esos signos, el genotipo africano se presenta con diarrea. Orellana recalca que puede derivar en condiciones más críticas, causando neumonía, encefalitis (infección con edema cerebral) e infecciones del oído (otitis media). Esto debido a que el virus se desarrolla en la garganta y desde ahí se puede diseminar a otros órganos.

Al tratarse de una enfermedad viral no hay un tratamiento específico. Los médicos recomiendan ingerir líquidos, vitamina A (para evitar problemas de visión) y antitérmicos para la fiebre mientras dure la enfermedad (de 14 a 21 días). Solo si hay una infección bacteriana el médico recetará antibióticos.

La vacunación es la mejor forma de prevenir el contagio. En Ecuador, las campañas contra esta enfermedad iniciaron en 1974. En 1999 se introdujo la vacuna triple viral o SRP (sarampión, rubéola y papera), que se aplica en el primer año de vida. La revacunación se realiza entre los tres y los seis años.

La eficacia del compuesto supera el 95%, según Nancy Silva, del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI). Los anticuerpos se producen después de 21 días de administrada.

Los cuidados

Una persona infectada puede contagiar a otros desde que aparecen los primeros síntomas hasta cinco días después del sarpullido.

Evite el hacinamiento. La buena alimentación durante la enfermedad ayudará a disminuir los síntomas.

En el caso de los niños es importante mantenerlos lejos de la actividad escolar.

Durante un brote de sarampión, las personas que no han sido vacunadas pueden protegerse con una inyección de inmunoglobulinas.

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