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Durante 20 años trabajó como empleada doméstica en diferentes hogares. Jéssica Huilca debía dividir su tiempo entre los quehaceres y el cuidado de su hija. La pequeña nunca pudo ir a la escuela y debía permanecer cerca de ella todo el tiempo, cuando nació le diagnosticaron discapacidad intelectual severa. Además de esta condición, la niña convulsionaba entre dos y cuatro veces al día. Nunca pudo dejar de trabajar porque necesitaba el sueldo para mantenerla. No fue sino hasta julio del 2010 que solicitó el bono Joaquín Gallegos Lara (JGL), se lo dieron y desde ese momento no trabaja y puede dedicarle más tiempo a su hija de 22 años.

Este bono de USD 240 mensuales que entrega la Vicepresidencia, como parte del Programa Manuela Espejo, lo reciben 12 500 personas con discapacidad severa. Para diciembre de este año pretenden entregarlo a 15 000, que es el universo de ecuatorianos con discapacidad, física o intelectual, severa (de más de 75%). Desde el 1 de noviembre los que reciben el bono de USD 240 cuentan con dos nuevos beneficios. Ahora, cuando fallece un beneficiario del bono JGL, el familiar podrá cobrar un seguro de vida de USD 500 y otro de seguros exequiales de USD 750, calculando que USD 300 cueste el nicho o bóveda y USD 450 para el resto de gastos (transporte y trámites).

El secretario de la vicepresidencia Armando Cazar explica que el objetivo es que estas personas tengan un sepelio digno y que el familiar cuidador reciba también un apoyo económico. Por lo general, el encargado de la persona con discapacidad, no trabaja y vive de esa ayuda. Precisamente por esa razón es que se creó el bono, dice Cazar.

Con los USD 240 al mes Jéssica paga agua, luz y teléfono y compra camisetas, chompas y zapatos a su hija. Antes con su sueldo solo le alcanzaba para la alimentación y los servicios básicos pero ahora puede incluso salir a pasear con ella.

Cazar agrega que con este seguro se controlará más las notificaciones de muertes de beneficiarios. En los recorridos de las brigadas se descubrió que algunos familiares seguían cobrando, cuando la persona con discapacidad murió hace un mes.

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