Tiempo de lectura: 8' 26'' No. de palabras: 1468

No es la discapacidad lo que hace difícil la vida sino los pensamientos y acciones de los demás. En Ecuador hay quienes comparten esta idea y han decidido dedicar parte de su vida a servir a las personas con una discapacidad física e intelectual.

En la Fundación Ecuatoriana Vista Para los Ciegos, por ejemplo, se intenta ayudar a las personas no videntes de escasos recursos. Karina Freire, administradora del centro, cuenta que acogen a niños, adultos y personas de la tercera edad. “Presentamos el caso a empresas o personas naturales y les pedimos que apoyen económicamente al paciente”. La idea es darles un mejor estilo de vida.

También necesitan especialistas en psicología para brindar apoyo emocional a quienes nacieron sin visión o la perdieron.

En la Escuela José Velasco, en Tumbaco, también necesitan el apoyo de un psicólogo. Este centro educativo recibe a niños sin discapacidad y a quienes padecen discapacidad intelectual. Aquí se invita a apadrinar a un chico pagándole la pensión mensual. A más de la necesidad de padrinos y apoyo económico, las fundaciones y centros que atienden a personas con discapacidad requieren voluntarios, que compartan con ellos de forma directa y vivencial.

Alejandro Chiriboga, por ejemplo, fue voluntario de una fundación que acoge a niños huérfanos con parálisis cerebral en Guayaquil por ocho años. Asistía una vez por semana a acompañarlos. Confiesa que le encantaba compartir con ellos pero que al salir de ahí sí sentía un poco de tristeza de no poder hacer más por ellos que acompañarlos. Dejó de asistir por falta de tiempo y porque durante una etapa que no se encontraba tranquilo emocionalmente, su psicóloga le recomendó interrumpir las visitas por un tiempo hasta que esté mejor.

La directora de la Fundación Ecuatoriana para Autistas, Dolores Romero, dice que el voluntariado en este tipo de centros no solo ayuda sino que aprende de la experiencia. Este centro necesita ayuda académica para los chicos con discapacidad intelectual, que quieren insertarse en centros educativos regulares.

Una lección  
María Alejandra García  /  estudiante universitaria
‘Me enseñan que  no se necesita mucho para ser feliz’

Como parte de las actividades de la universidad me dijeron que debía cumplir 80 horas de trabajo social. Estoy en quinto semestre de Relaciones Internacionales en la San Francisco y elegí hacer mis pasantías en la Fundación Instituto de Parálisis Cerebral,  porque quiero  con mi profesión  especializarme en administración de ONG  que trabajen con niños especiales. Es un tema que me llama mucho la atención.  La pasantía dura solo  tres meses pero ya mismo se  acaba y voy a seguir viniendo. Antes de llegar acá esperaba de los niños  una reacción diferente, menos abierta pero me impresionó lo cariñosos  y solidarios que son  entre ellos. Se ayudan cuando pueden, por ejemplo,  si uno puede empujar la silla de ruedas  de otro  lo hace. Es increíble cómo se entienden y conocen los gestos de cada uno, ellos me dicen: “Mira tal amigo necesita ir al baño, déjame a mí solo y anda ayúdalo”. He aprendido que cada uno necesita un trato individualizado, es una labor específica pero que disfruto. Veo que niños sin discapacidad se concentran en lo material, ellos en cambio, con lo poco que tienen se conforman y se ríen, disfrutan y creo que son realmente felices. Yo me contagio con ese ánimo que tienen.

Tres sitios donde  puede ayudar
La Fundación Instituto de Parálisis Cerebral  de Quito recibe voluntarios para  rehabilitación, fisioterapia, recreación, terapias de lenguaje. Teléfono: 2278400.    
   
La Fundación General Ecuatoriana de Quito  convoca a los voluntarios que quieran trabajar capacitando en varias destrezas a personas con discapacidad, para que trabajen.   Reciben  donaciones económicas. Interesados contactarse al:  208 7168.

Fundación  Ecuatoriana Vista Para los Ciegos, en Quito, recibe donaciones de medicinas para los pacientes. También hay la opción de apadrinar a una persona con discapacidad visual. Para ayudar llame 2553235

Una misión
Martha Pacheco /  madre de familia y socia de la Fundación Ecuatoriana de Niños Down
‘Mi hija fue la inspiración para ayudar a los otros niños’

Hace 17 años  me enteré que existía esta fundación para niños con síndrome de Down. En ese entonces mi hija, que padece ese síndrome  tenía 14 años. Había buscado algunos lugares para llevarla pero la educación especial antes era escasa, me tocaba cruzar la ciudad si la quería llevar a uno de esos centros. Cuando encontré  la fundación, supe que debía asociarme de inmediato, no solo para ayudar a mis hija sino para apoyar a todos los padres de los chicos con síndrome de Down. Entiendo y sé lo complicado que puede ser criar a una persona  con esta enfermedad. Durante todos estos años me he capacitado con profesionales para poder transmitir conocimientos a los padres de estos chicos. Temas de terapia física, de  lenguaje y otros ejercicios que los ayudan a ellos a desarrollarse mejor. En este caso nosotros y ellos necesitamos ese apoyo constante. Lo que la fundación me dio al comienzo yo lo replico ahora con padres de familia nuevos que no saben cómo abordar a sus hijos. Como a mí me costó tanto encontrar un sitio para mi hija, yo lucho para que a los niños Down nunca les falte educación. Mi hija fue la inspiración para dedicarme a esta labor, siento que esto es  como una misión de vida.

Apoyo  académico   y económico
Fundación Ecuatoriana de Niños Down de Quito requiere ayuda económica y donaciones de alimentos no perecibles. Llame a 08 424 7622.

Fundación   Hermano Miguel de Quito  recibe voluntarios con carreras afines a la  educación especial. También  hay   voluntarios  comunitarios para colaborar con otras tareas. Llame al 334 1600

Fundación El Triángulo de Quito  está construyendo la segunda parte del centro. Ahí se darán  talleres de arte.  Para donar llame  al  09 116 2427

En la Fundación Virgen de la Merced de Quito  hay  la opción de apadrinar a un chico pagando su pensión. Llame a  233 6638.

Aprendizaje
Krizia Loffredo / Graduada en Psicología y Educación Infantil
‘Comprender el autismo a través de las experiencias’

Hace tres años  estudiaba  en Estados Unidos y venía  de vacaciones a Guayaquil. En el 2009 decidí que esos tres meses haría voluntariado en la Fundación Comunicar,  que trabaja con niños autistas. Estaba estudiando Psicología y Educación Infantil y como me quiero especializar en educación especial trabajar ahí fue una gran oportunidad. Cuando empecé  no sabía mucho sobre el autismo, no había tenido esa clase, pero la experiencia  me enseñó mucho. Yo creía que no saben comunicarse o son poco expresivos, pero me equivoqué porque  siempre buscan la manera de expresarse y comencé a entender el lenguaje de cada uno. Comprendí que un grito podía significar muchas cosas: miedo, inconformidad o talvez enojo. Era increíble lograr calmarlos con un abrazo.  El año siguiente que vine de vacaciones también hice voluntariado, lo  disfruté  muchísimo y aprendí al mismo tiempo. Ahora  trabajo y  ya no puedo ir siempre,  voy cada vez que tengo tiempo. Supuestamente era difícil que ellos me recuerden porque pasé poco tiempo ahí, pero  hay un niñito que la última vez que fui, me sonrió y me cogió la barbilla. Otra voluntaria me dijo que eso significaba que sí me recordaba, fue muy lindo sentir eso.

Para donar alimento y recursos
La Fundación Comunicar de Guayaquil   trabaja con niños con autismo. Quienes estudian carreras afines a  educación especial  pueden hacer voluntariado . Además, requieren   material didáctico especializado. Para hacer donaciones llamar a 269 2420.

La Escuela Especial de Rehabilitación de Quito  requiere donación de material didáctico, juegos que sean manipulables por chicos con discapacidad  intelectual. Información al 225 7072.

Fundación  Ecuatoriana para Autistas de Quito  recibe donaciones económicas y de alimentos (que no contengan leche) Llamar al  245 6360.


Califique
2
( votos)