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Los árboles alcanzan los 30 metros y sus frondosas copas forman la cubierta de la oficina de Anelio Loor, técnico en Botánica. Apoyado en unas rodilleras, el pasado viernes, como todos los días, comenzó a las 07:00 la búsqueda de muestras de flora. Helechos y otras plantas cafés, verdes y rojizas le rodean.

De inmediato se detiene e indica: “Esta es la media prima de la Plinia yasuniana, que fue descubierta este año con otras 16 especies, entre plantas (9), insectos (4) y mariposas (4), en la Estación Científica de la Universidad Católica del Ecuador, ubicada en el Parque Nacional Yasuní. La Plinia se caracteriza por sus hojas grandes y nervaduras laterales.

Por la similitud que existe entre plantas, Loor mide con un calibrador el ancho de los tallos, apunta las características que las diferencian una de otra y guarda las muestras. “Las especies se recolectan a través de 200 trampas, que son estructuras similares a una especie de mesa con mallas. A cada una se le coloca una etiqueta”, sostiene el hombre oriundo de Manabí, quien lleva más de 12 años en la Estación.

Semillas, hojas secas e incluso flores se acumulan en estas trampas grises, tras caer de los árboles cada semana. “Esperen, no se muevan. Es el puma”, bromea Loor, dejando en silencio a los investigadores que lo acompañan.

Las muestras recolectadas se llevan al laboratorio, en el segundo piso de la Estación, cerca del río Tiputini y de la comunidad Waorani, en Orellana. Esta labor se realiza durante 18 años.

Cada especie se archiva sobre armarios verdes, en orden alfabético y en carpetas de cartón. Luego se estudia una por una, con el apoyo de libros y microscopios.

Hugo Romero, biólogo del Herbario Quito Católica (QCA), precisa que el trabajo de los profesionales de la Estación es comprender cómo es la naturaleza, no buscar nuevas especies. Aunque, desde 1994, con la creación del proyecto de plántulas, reconoce que se han descubierto 34 especies de varias familias botánicas.

De las últimas nueve descubiertas este año ya se han descrito formalmente la Plinia yasuniana, entre otras. (Ver cuadro) Esta descripción tomó cinco años.

Hasta ahora no se conoce con exactitud el número de especies de plantas que hay en el Yasuní, según el biólogo Álvaro Pérez. Pero con bases en datos y colecciones se han registrado unas 2 500.

Las muestras son analizadas en herbarios nacionales e internacionales y se comparan con las colecciones de especies del género existentes. También se revisa la literatura de las descripciones taxonómicas (ordenamiento de organismos clasificando las especies afines y los tipos).

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El trabajo de Loor, al igual que el de sus compañeros, en el campo, cuenta con una parte del financiamiento anual que da la Católica, de USD 600 000. Este dinero permite desarrollar proyectos propios y mantener un archivo histórico de las plantas que se desarrollan en el Yasuní.

Los hallazgos de este grupo de investigadores también se han extendido a mariposas e insectos.

Pese a que la especialidad de Loor es la flora, su desplazamiento en medio del bosque le ha permitido conocer más sobre la fauna. “En la selva los bichos no muerden. Al inicio asustan, después son tus amigos y hasta te hacen la conversa con sus sonidos”.

Por los senderos del Parque es común ver a los biólogos caminar con una red para atrapar mariposas. Este ejercicio ayudó a describir cuatro especies. Tras un estudio de dos años, a cargo de María Fernanda Checa, se hallaron dos nuevos registros para Ecuador: la Eunica violetta, y la Adelpha amazona Austin y Jasinskim. Además, se encontraron dos nuevas especies para la ciencia: Margeuptychia sp y Chloreuptychia sp.

A lo largo de 13 meses, usando trampas hechas con carnada de camarón podrido, también se analizaron los datos recogidos de la familia Nymphalidae.

Según el biólogo Álvaro Barragán, a diferencia de la flora, con los insectos sucede lo contrario. En el grupo de fauna conocida, el 80% pertenece a insectos. Pero la diversidad de bichos es incuantificable. “En un solo árbol puede haber 50 especies de hormigas y todavía hay 30 millones de insectos por descubrir...”.

Entre los invertebrados descubiertos hay un escarabajo carnívoro, que se alimenta de otros insectos y vive en el suelo. Es uno de los tres escarabajos descritos de la familia Staphylinidae.

También se encontró el escarabajo de suelo de la familia llamada Carabidae y el Coleoptera.

A la lista de hallazgos se sumó la Diptera, de la familia Clusidae, cuyo género del insecto es Sobarocephala, del grupo de moscas y mosquitos.

Los investigadores recogen muestras de especies cuando ven características diferentes a las ya conocidas y las añaden a la colección con datos específicos: lugar, fecha, colector, etc., según explica el biólogo Felipe Campos.

Las especies suelen permanecer en frascos transparentes por un tiempo indeterminado, mientras aparece un científico interesado en estudiarlas. Se comparan con otras colecciones y con la bibliografía existente se determina si son iguales o diferentes a la que ya se conoce hasta ahora.

El laboratorio de Loor se cierra al caer la tarde. Ese día -el fin de semana pasado- su proyecto se suspendió, para realizar un recenso de las especies.

Mientras retoma su labor, cuidará de una parcela de bosque que adquirió en Manabí.

Hay 358 especies de aves en  1 km²

Investigadores, biólogos y estudiantes  recorren senderos de entre uno y dos metros de ancho,  para buscar especies de aves, a las   que identifican por sus sonidos.  

Un experto en identificar el trinar  y el comportamiento de las aves es Tjitte de Vries, profesor principal de ecología de la Universidad Católica de Quito.

Este holandés, junto con 11 estudiantes del centro universitario,  se ha dedicado a estudiar durante 10 años las bandadas mixtas en 100 hectáreas de la estación.

En este período  se ha  logrado detectar  358 especies. Este es el registro más alto hasta el momento en 1 kilómetro cuadrado.
Para lograr un adecuado  registro de las  especies y la determinación del plumaje, el canto, peso y movimiento,  colocaron por las mañanas cerca
de 10 redes de neblina, se las conoce  así porque a simple vista no se las visualiza.

El objetivo es que los pájaros se enreden en las redes  y luego de tres días se les pueda colocar  dos anillos de colores en cada pata. De esta manera han marcado más de 700 individuos en el Parque Nacional Yasuní.

Este grupo de bandadas mixtas está en el dosel (parte alta) y sotobosque (parte baja). En este último se han podido identificar entre 30 y 40 especies diferentes.

Hay 15  bandadas mixtas identificadas en este sotobosque. Juntos vuelan en un solo territorio mientras el líder canta.

En cuadrantes de 100 x 100, en el kilómetro 22, también  colocan cintas cada 25 metros,  para  la ubicación del grupo de investigación y de sus individuos. Ellos,  además,  cuentan con una torre de observación  de 30 metros ubicada dentro de la parcela, que les ayuda en su estudio para identificar  aves.

Cada sendero por donde transitan en busca de especies lleva un nombre, generalmente relacionado con alguna experiencia vivida.  Mientras Vries busca en el índice de el libro ‘The Birds of Ecuador’, la especie de pájaro Hormiguerito del Yasuní, cuenta que alrededor de los senderos de la Estación existen 420 diferentes especies de aves.

La parcela en cifras

Actualmente  están en proceso de descripción un total de 17 especies de plantas.   
  
117,6 tallos mueren    por hectárea al año en el Parque Nacional Yasuní.

9 236 individuos   de 208 especies de mariposas estuvieron en el grupo de estudio  de  la bióloga  María Fernanda Checa.

De 1 150 especies  y      morfoespecies  de plantas, 70 tienen un solo individuo en 25 hectáreas.

Tres censos de plantas     se han realizado desde 1994. Hay 295 000  individuos mapeados  por la Estación.

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