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La Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se desarrolla en Doha, completa hoy cinco días de unas discusiones que se prolongarán hasta el 7 de diciembre.

Sin llegar a la semana, la reunión, que busca lograr un acuerdo para reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, con tal de que el cambio climático no consiga aumentar la temperatura promedio global por encima de los dos grados centígrados, ya muestra síntomas de fracaso.

Se presumía que la Cumbre de Doha no iba a ser trascendental, pero tampoco estaba en los planes que se desinflara tan pronto. Frente al reto de extender el Protocolo de Kioto, que expirará el 31 de diciembre, y que obligaría a los países desarrollados a reducir bajo normas legales sus emisiones contaminantes, solo la Unión Europea, Suiza y Noruega expresaron su intención de participar en una extensión de este acuerdo.

Otros países clave, como Canadá, Japón, Rusia, China y EE.UU., ya anunciaron que no firmarán compromisos nuevos.

Esta falta de intenciones implica que, por el momento, los países que tomarían parte en una potencial extensión de un Protocolo de Kioto solo generan un 15 por ciento del total de emisiones contaminantes mundiales.

Esta falta de determinación y de resultados se produce en medio de informes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) que advierten que el 2012 será uno de los años más cálidos desde el siglo XIX y que ya genera impactos, como los huracanes y los deshielos del Ártico.

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