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El Instituto de Investigación Médica Coriell, en Estados Unidos, confesó -vía correo electrónico- que posee una línea de células de la comunidad indígena ecuatoriana Huaorani. Esta línea celular la obtuvo de muestras de sangre obtenidas por investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard el 18 de diciembre de 1991 en Pastaza.

Según el abogado representante de un grupo de la comunidad Huaorani, Pablo Morales, esta muestra fue obtenida de manera ilegal y viola los derechos a la identidad cultural; además, no respetó el consentimiento previo, libre e informado para la extracción y uso de recursos genéticos y el derecho a la integridad personal del pueblo huaorani.

Por eso el 19 de julio del 2010, Morales presentó ante la Defensoría del Pueblo una queja en la que acusa a Coriell de poseer una base de muestras genéticas huaorani y de venderlas ilegalmente.

Sobre esta acusación, el instituto respondió que desde 1994 hasta el 2008 han distribuido siete cultivos celulares y 36 muestras de ADN de esta línea. Estas fueron enviadas a instituciones en ocho países para más investigación.

Representantes de Coriell recalcaron que no obtuvieron beneficios económicos por recibir, almacenar y distribuir estas muestras. Explicaron que la línea celular y muestras de ADN se utilizan casi exclusivamente para estudiar la gama de variación en la secuencia de ADN humano en diferentes poblaciones del mundo.

Actualmente, la Defensoría investiga sobre este supuesto uso ilegal de material genético. Coriell se defiende argumentando que el uso es para identificar patrones en el ADN de varias poblaciones y estudiar enfermedades. El instituto no respondió sobre si había o no consentimiento de los huaorani antes de la extracción de la muestra de sangre.

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