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El cuerpo de Sonia García, que falleció en medio de un procedimiento laparoscópico en la clínica Gastromed, será enterrado mañana en el Camposanto Monteolivo.

Mientras esto ocurre la familia inicia la batalla judicial para probar que hubo negligencia médica. El jurista Tito Yépez se ha hecho cargo de la demanda y lo primero que denuncia es que el caso ha pasado de una a otra fiscalía y que no ha podido apersonarse del caso.

El cirujano Máximo Torres, propietario de Gastromed, está preparando su defensa y el primer documento que ha facilitado a este Diario es el consentimiento que la paciente firmó antes de la cirugía.

El apartado de información sobre riesgos arranca con la siguiente frase: “La aplicación de todos los procedimientos, por sencillo que parezca, puede generar riesgos o complicaciones que pueden ir desde leves hasta graves, incluyendo la muerte”.

Torres ratifica que hubo un accidente en el quirófano y que su equipo es responsable y que dará la cara. “Hubo una complicación que tratamos de solucionar en el quirófano, llamamos a un cirujano vascular y usamos 15 pintas de sangre para estabilizar a la paciente, pero aunque hicimos todo lo que científicamente posible no pudimos salvarla”, dijo.

De momento no ha retomado sus actividades médicas, pero aclara que no se está escondiendo de nada. Insiste que conversó con la familia de la fallecida durante más de una hora y que se marchó de la clínica cuando su hijo le vino a recoger. “Salí por el instinto de conservación, se había acabado el diálogo y solo había agresiones verbales”.



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