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A las 20:00 dejó de respirar. Nury Herrera llevaba casi cinco meses conectada a unas máquinas que la mantenían con vida. El sábado pasado Herrera falleció en su domicilio, en el centro de la ciudad.

Según su esposo, Roberto Ordóñez, ella quedó en estado vegetativo tras una supuesta mala práctica médica realizada en el hospital estatal Gustavo Domínguez, de Santo Domingo.

La capilla ardiente se levantó ayer, en la planta baja de la casa. Ahí funcionaba el restaurante Las Delicias de Nury. “Yo puse el nombre en honor a mi esposa”, dijo Ordóñez. “Ambos lo administrábamos y era nuestra única fuente de ingresos económicos”.

Tan pronto como se conoció de su muerte, un grupo de Criminalística de la Policía hizo el levantamiento del cadáver. Había que practicarle una autopsia.

Los resultados serán remitidos a la Fiscalía de Santo Domingo. Ahí se tramita la denuncia 230101812010296, que fue presentada por el esposo.

En el expediente consta que el 26 de noviembre del 2011, Herrera entró en labor de parto y fue llevada al hospital.

A las 16:00 pasó al quirófano y fue intervenida por cuatro horas. El bebé nació sin problemas, pero Herrera presentó una hemorragia horas después. Supuestamente provenía del útero. Por ello tuvieron que sacarlo.

A las 16:00 del siguiente día los doctores le informaron que la hemorragia continuaba y colocaron 12 pintas de sangre.

Nury no pudo moverse nunca más. Se alimentaba a través de sondas. Desde entonces, el padre cuida del niño.

Ordóñez ha pedido públicamente explicaciones a las autoridades del hospital, pero aún no hay una respuesta. Ayer, vía telefónica Mauro Falconí, director del hospital, dijo que el Comité de Bioética de la casa de salud elabora un informe del caso. “No puedo dar declaraciones sin tener el parte oficial del Comité”. Él espera que entre hoy y mañana el informe esté en sus manos.

Mientras, los familiares de Ordóñez han impulsado una cruzada para ayudarlo. Tiene una deuda de USD 10 000. Es lo que ha gastado en medicamentos, tratamiento y demás insumos.

El Patronato Municipal de Santo Domingo donó ayer un féretro para que pueda enterrar a su esposa. Quienes deseen ayudar a la familia pueden comunicarse al número 09 688 3387.

Otra denuncia

En  marzo,  José Palacios denunció que en el Gustavo Domínguez no le entregaron  el cadáver de su hijo, tras practicarle un aborto a su esposa para ocultar una  mala práctica.

En el hospital  se dijo que el bebé quedó destrozado tras el aborto y que  los restos  no podían entregarse.


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