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El personal médico de los 14 subcentros y el Centro de Salud de Calderón cumplen desde septiembre con la extensión del horario laboral a 8 horas. El primer logro que se cuenta es haber eliminado la demanda insatisfecha. Ahora, los pacientes que acuden a las unidades son atendidos en el mismo día.

El Ministerio de Salud estrenó su nuevo modelo de atención en este sector del norte de Quito, que corresponde al Área de Salud 21. Los 45 médicos de la zona, hoy, trabajan de 07:00 a 16:30 (tienen media hora para la comida).

Los galenos tuvieron que aceptar la norma del Ministerio. Francisco Jaramillo, uno de los seis médicos generales del Centro de Salud, dice que “el cambio es bueno para la comunidad y que hay que verlo así”. Pero no ha renunciado a un mejor salario. “El costo hora se ha reducido, pero es mejor pelear desde adentro”.

Su compañera, Ximena Jurado, explica que muchos médicos se sienten perjudicados porque han tenido que renunciar a la prestación de servicios en entidades privadas, donde podían ganar entre USD 300 y 2 000, dependiendo de la clínica donde laboren, la cantidad de usuarios y la temporada del año. “Pero no podemos hacer nada, somos funcionarios del Estado”, dice.

El beneficio a la comunidad es evidente. La extensa fila de las personas que buscaban un turno se eliminó casi por completo. “Poco a poco los usuarios están entendiendo que no es necesario madrugar para garantizar la atención médica, explica Galo Barragán, director del Área.

Las únicas personas que madrugan son aquellas que viven en poblaciones alejadas, como Rosa Elizalde, que residía en Calderón, pero se mudó a Cayambe. Ella sigue visitando el barrio para hacer atender a su hijo, porque en su nuevo sitio de residencia le han dicho que debe ir al centro de salud donde le abrieron la historia clínica por primera vez.

Barragán dice que estas fallas del sistema de salud deben ajustarse para evitar el malestar de la población. El problema de la historia clínica desaparecerá cuando las unidades se modernicen y pasen de los archivos de papel a los informes digitales.

Calderón también ha sido tomado en cuenta para la implementación del software hospitalario. Esto significa que las 20 000 fichas de pacientes que actualmente tiene la unidad serán digitalizadas y podrán interactuar con otras casas de salud que posean el mismo sistema.

La extensión del horario de los médicos, sin embargo, no termina de asentarse en los hospitales escogidos para el cambio (cinco a nivel nacional). En el Hospital Eugenio Espejo, los médicos han acordado trabajar seis horas y estar dispuestos a acudir si se les llama en las dos horas restantes de su horario. Pero no se han definido los servicios que empezarán a atender por las tardes.

En el Hospital Pablo Arturo Suárez ocurre lo contrario. Según su director, Andrés Corral, la consulta externa atiende 12 horas y hay médicos tratantes, disponibles las 24 horas del día, en áreas críticas como Emergencias.

Pero el malestar del gremio de la salud se mantiene. Iván Riofrío, presidente del Colegio de Médicos de Pichincha, dice que varios médicos han presentado recursos de apelación a la acción de personal que les llegó en septiembre. Argumentan que es un acto administrativo sin fundamentos.

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