En El Cajas se hallaron 4 especies
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La reserva natural del Parque Nacional Cajas (PNC) tiene una amplía biodiversidad. Un reciente monitoreo registró la presencia de cuatro especies que se creía que no habitaban en la zona: el tigrillo, el pudú, la guanta de monte y la yamala.
En esta reserva se tenía contabilizada la existencia de 44 especies de mamíferos, entre micro, mediano y de gran tamaño. Pero el año anterior, las autoridades de la Corporación Municipal PNC resolvieron monitorear de forma exclusiva a los mamíferos de mediano y gran tamaños.
El objetivo fue determinar si todavía viven y en qué cantidades en esta reserva, que cuenta con más de 240 lagunas de todo tamaño. Otro propósito fue conocer si hay factores que afectan su vida diaria y reproducción, dice Alfredo Martínez, director de la Corporación PNC.
El monitoreo de la Mastofauna se inició en noviembre pasado, en 755 hectáreas que componen los bosques de Mazán y Llaviuco. Ambos están en la reserva protegida de 28 800 hectáreas del PNC, a 33 kilómetros de Cuenca. Para el monitoreo se colocaron 20 cámaras a una distancia de 1 km² entre una y otra.
Están adheridas a los troncos y protegidas con vegetación para evitar que sean destruidas por los animales. Los aparatos tienen sensores de movimiento y captan en video a los animales que cruzan cerca, a cualquier hora.
Cada 30 días, los biólogos llegan al sitio para cambiar el chip y procesar la información obtenida. En dos meses registraron individuos con sus particularidades, por ejemplo qué tipos de bosques prefieren, sus edades, cómo viven, de qué se alimentan, estado de salud, etc.
A los biólogos les sorprendió la presencia del pudú, también conocida como la zhibricabra. Es el cérvido más pequeño del mundo, nativo de la región andina. Según el biólogo, quien dirige el proyecto, Francisco Sánchez, ni los guardaparques más antiguos lo habían visto.
Es como un venado pequeño, mide 45 centímetros de alto por 80 de longitud. Su pelaje es rojo, el dorso plomo oscuro y las patas negras. El macho tiene dos cuernos delgados. Las cámaras captaron a varios (juveniles, hembras y machos) en los bosques primarios de Llaviuco y Mazán.
El leopardo o tigrillo es otra especie captada en las cámaras. Viven en bosques maduros primarios, hasta los 4 000 metros de altitud, alejados de los senderos que usan los visitantes y pescadores. En el día duermen en árboles y pasan desapercibidos.
Están alejados del ruido y por cualquier intervención humana, dice Sánchez. La guanta de monte y la yamala también causaron sorpresa. Antes estas especies eran cazadas por la gente de la zona porque su carne era aprovechada como alimento diario.
Para Sánchez, eso significa que la gente ya no las está cazando y no hay impactos ambientales fuertes ni alteración al ecosistema. “Esto facilita la existencia y reproducción de las especies en peligro de extinción”.
Al biólogo Boris Tinoco le admiró el hecho que en esta reserva natural que está 30 minutos de Cuenca y de fácil acceso exista tanta biodiversidad y cree que todavía hay mucho por investigar. “Esto nos confirma que el ecosistema del PNC estáíntegro y en buen estado”.
En el registro de las especies que sí se veían y fueron captadas por las cámaras están el chucurillo, cuchucho andino, raposo, conejos, ratones, llamas, venados de cola blanca, zorros, etc. Según Tinoco, todos los animales son indispensables para mantener un equilibrio ecosistémico.
El proyecto se extenderá por un año y cada trimestre cambiarán las cámaras a otros bosques más profundos. Según Martínez se invertirán USD 30 000.
Otro estudio, en marcha
En la última década, la Corporación del Parque Nacional Cajas ha realizado varios proyectos de monitoreo de especies que revelan la vida en esta reserva. En aves hay un registro de 155 especies, seis de murciélagos y 17 de anfibios.
Este año, la Corporación firmó un convenio con la Universidad del Azuay para inventariar a los micromamíferos como los ratones marsupiales y placentarios. Usarán 100 trampas cámaras.
Les colocarán cebo basado en mantequilla de maní, atún y avena. Le dejan abierta para que el animal ingrese y queda atrapado. Al día siguiente, llegan a ver qué tipo de ratón cayó para alimentar el inventario, señaló el biólogo de este Parque Nacional, Francisco Sánchez.
El trabajo de campo iniciará la próxima semana y durará seis meses. En dos meses se levantará la información. En el proyecto se invertirán USD 16 500 en la Corporación y la universidad.


