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El portal es el límite de entrada a una miniciudad. En el patio hay tres pequeños castillos de plástico. En los salones, sofás en miniatura en medio de columpios y resbaladeras de esponja, diminutos.

Ese es el hogar -al menos por nueve horas diarias- de 60 pequeños del Guasmo sur de Guayaquil. Es el primer Centro Infantil del Buen Vivir (CIBV) de los 1 000 que el Gobierno espera construir hasta el 2016 en el país, para así saldar su deuda con las polític as de desarrollo infantil.

El martes 2 de abril, mientras los niños tomaban la siesta del mediodía en cómodos catres, el presidente Rafael Correa reconocía las falencias en de su Régimen en esa área durante su discurso de inauguración. "Pocas cosas, incluyendo este Gobierno, hemos hecho tan mal, con tanta indolencia y mediocridad, como el desarrollo infantil, paradójicamente lo más importante", recriminó Correa.

Pero también criticó el modelo que aplicaron, antes de su mandato, los programas oficiales de Operación Rescate Infantil (ORI), del Fondo de Desarrollo Infantil (Fodi) y del Instituto de la Niñez y la Familia (Infa). Reprochó que en el 2006 apenas se destinaron USD 60 millones para planes de desarrollo infantil, una cifra mínima en comparación con el aporte para educación superior.

El censo del 2010 reportó que existen 1 750 028 niños de 0 a 5 años de edad en el país. También en ese año, el Observatorio de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia elaboró el estudio 'Los niños y niñas antes del siglo XXI'. El informe revela que, al término de la década, "el diseño de programas y actividades que apoyen a los padres en el cuidado diario -con actividades que incluyan educación inicial- continúa siendo un desafío pendiente en el país, que solamente pudo ser resuelto parcialmente".

En cifras, en el 96% de los casos el cuidado de los niños y niñas menores de 5 años es responsabilidad de la familia. Y apenas uno de cada 100 recibía cuidado institucional.

Tamara Merizalde, subsecretaria de Desarrollo Infantil Integral, asegura que con estructura moderna y apoyo profesional -han contratado 7 000 parvularios- superarán la brecha en educación inicial. "Con estos centros estamos garantizando el desarrollo durante los primeros tres años de vida".

220 CIBV estarán listos en este año, según el plan del MIES. Cada centro está valorado en USD 400 000. Solo en la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón) se construirán 37 para dar cobertura a 620 infantes de zonas consideradas vulnerables como Monte Sinaí e Isla Trinitaria.

El Centro Sagrado Corazón de Jesús, en el Guasmo, tiene áreas de arte, para imitaciones y roles por medio de juegos, música, expresión corporal, de desarrollo del lenguaje y cocina, donde preparan cuatro comidas al día. "Aquí nos encargamos de desarrollar su imaginación, su motricidad tanto fina como gruesa y desarrollar su inteligencia con planificación lúdica", explica Rosa Elena Báez, directora del primer CIBV.

Según el estudio del Observatorio, durante los dos primeros años de vida se produce el mayor desarrollo de las células neuronales y se forman las conexiones nerviosas en el cerebro. Así, la estimulación temprana aporta al desarrollo cognitivo y psicomotor de los niños y niñas. Con ese antecedente, el resultado del estudio fue: bajas coberturas de la educación inicial.

"En el Ecuador la cobertura de estos programas no llega ni a uno de cada 10 niños. La situación parece estancarse en el tiempo". Superar estas estadísticas será uno de los retos de Cecilia Vaca Jones, designada para el Ministerio Coordinador de Desarrollo Social.

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