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Una ambulancia del Hospital Baca Ortiz se dirige cada martes y jueves hasta el Hospital Dermatológico Gonzalo González. Ahí viajan los niños que son operados en el quirófano de ese hospital de la Vicentina Baja, en el norte de Quito. El pasado martes fueron cuatro niños, tres con una hernia por extirpar y el cuarto iba para una circuncisión.

Esta rutina se cumple desde enero pasado, cuando los quirófanos del Hospital Baca Ortiz cerraron por obras de ampliación y remodelación. Se habilitaron quirófanos en las áreas de oftalmología, quemados, cirugía plástica y cardiotorácica, para atender cirugías emergentes o inaplazables.

Un 30% de 655 cirugías que habitualmente se hacían al mes se aplazaron. Algunas empezaron a ser atendidas en el Dermatológico, previo el pago de USD 52.

“Me aplazaron y me aplazaron. Me decían venga después de un mes, dentro de dos meses. No hay cama, no hay quirófano, la gente se fue de vacaciones”, cuenta Doris Quinteros, que viaja con su hijo de 14 años, que tiene una hernia en la ingle que se le hincha cada vez que hace fuerza.

Estela Mendieta y su hijo de 10 años también van en la ambulancia. Ella lleva un año esperando para que le hagan una circuncisión a su hijo de 10 años.

Tenía la cirugía programada para julio del año anterior, pero tuvo fiebre y no le operaron. Luego cerraron los quirófanos.

“A mí sí me ofrecieron operarle en el área de quemados, pero no acepté porque me dio miedo de las enfermedades o infecciones que hay en esa área”, dice Paulina Tixi, cuyo hijo de 6 años tiene una hernia en el testículo y espera por la operación desde diciembre.

La constructora Vicente Rodríguez está a cargo de las obras de ampliación de los quirófanos. Ya han pasado siete meses, desde enero, y el gerente, Steve Vicente Rodríguez, no revela cuándo terminarán la obra. El personal que interviene en las cirugías dice que la apertura puede darse a fines de septiembre u octubre.

Pero a más de la ampliación de los quirófanos, el Ministerio de Salud contrató una consultoría para que haga un diagnóstico de toda la infraestructura del Baca Ortiz. Para esto adjudicó USD 283 783, como parte de la declaratoria de emergencia sanitaria.

El arquitecto Guillermo Eduardo Torres Peñaherrera es el beneficiario del contrato y dice que recién va a empezar el diagnóstico.

La directora y la gerente del hospital no hablaron con este Diario, pese a que se pidió la entrevista desde hace una semana.

La justificación del área de comunicación fue que estaban en Guayaquil trabajando en el Hospital Abel Gilbert Pontón.

Los directores y gerentes de los otros hospitales públicos de Quito también viajaron a Guayaquil, a apoyar la recuperación de esta casa de salud.

Resonancia del Espejo está dañada

La resonancia magnética del Hospital Eugenio Espejo está averiada desde hace una semana. Los pacientes que necesitan de este escáner para tener un diagnóstico efectivo son derivados a la Clínica Oftálmica, donde tienen que pagar los USD 100 y USD 225 que cuestan los dos tipos de resonancia.

El equipo tiene dos años de antigüedad y fue parte de la compra de USD 25 millones que hizo el Ministerio de Salud a la compañía holandesa Drager Medical, que fue cuestionada por su sobreprecio (caso Oret).

Arturo Mora, líder del servicio de imagen de este establecimiento, dice que había problemas con el escáner de la imagen y solicitaron la revisión porque el equipo aún tiene dos años de garantía.

El repuesto que hace falta tendrá que venir de Holanda y se estima que llegue a finales de esta semana. Mientras tanto, en la oficina de Trabajo Social del hospital se explica a los pacientes que pueden ir a la Clínica Oftálmica.

Un 60% de las resonancias que se hacen corresponden a músculo esquelético (hombros, rodillas, tobillos y columnas), pero se puede hacer
escáner de todo el cuerpo para tener diagnósticos claros.

Mora explica que se hacen entre 25 y 28 resonancias diarias y que esto es el doble de la demanda que tenían cuando el equipo llegó al hospital. William Llano, que hace resonancias a nivel privado, indica que el mantenimiento de estos equipos es costoso, más si se trata del sistema de refrigeración, que utiliza tanques de helio que se importan y cuestan aproximadamente USD 25 000.



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