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El pasado jueves Dalia (nombre protegido), de 39 años, acudió a consulta externa en la Clínica de VIH del Hospital Eugenio Espejo.

Allí, el especialista le recetó Lamivudina, Abacavir y Kaletra. Estos fármacos los consume desde el 2004, año en el que le detectaron VIH-sida.

Pero en la farmacia de esta casa de salud solo le dieron uno de los tres fármacos que debe tomar. “Dicen que están escasos”.

Luego buscó ayuda en la organización Caminos de Esperanza del Hospital del Sur. Pero no le pudieron apoyar. “Los medicamentos son muy costosos y no venden en las farmacias”.

Según esta ONG, el 10% de los 1 000 integrantes de esta organización tienen el mismo problema de Dalia. Ellos exigen que el Ministerio de Salud entregue urgentemente la medicina.

Según esta Cartera de Estado, que está a cargo de la programación de la compra de estas medicinas, se proveerá de antirretrovirales, a través de los hospitales públicos, en julio y agosto.

Este problema comenzó, en mayor medida, en Guayaquil en el 2010 y en los últimos días también se siente en Quito.

Juan (nombre protegido), otro paciente, también llegó a la consulta del Eugenio Espejo, desde Latacunga, a dos horas de la capital. “Siempre he seguido al pie de la letra el tratamiento y por eso estoy sano. Pero no tomarlo crea resistencia inmunológica”.

Otro afectado se queja de haber tenido recaídas, porque le cambiaron el genérico.

Ayer se conoció que la Coalición Ecuatoriana de Personas que viven con VIH-sida (Cepvvs) analiza la posibilidad de demandar al estado ecuatoriano frente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por la escasez de los fármacos.

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