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La primera semana de este mes los conductores de los hospitales Pablo Arturo Suárez, Eugenio Espejo, Baca Ortiz y la Maternidad Isidro Ayora viajaron a Guayaquil para recoger las ambulancias que el Ministerio de Salud adquirió durante la emergencia del 2011.

Pero ha pasado un mes y estos vehículos, marca Ford y ensamblados en México, han tenido poca o casi ninguna utilidad.

Las ambulancias están estacionadas en los patios aledaños a las áreas de emergencia y todavía no son matriculadas ni aseguradas y tampoco cuentan con el personal para ponerlas en marcha.

El Ministerio tenía que ocuparse de los trámites administrativos para registrar los vehículos y de completar el personal necesario. Las autoridades tampoco han dado una respuesta a los pedidos de entrevista de este Diario.

La ambulancia asignada al Hospital Eugenio Espejo es la única que ha hecho movilizaciones coordinadas por su Unidad de Gestión de Riesgos. El coronel Jaime Benalcázar, que lidera este departamento intrahospitalario, dice que hicieron tres traslados. El último fue de un paciente oncológico que estaba en Solca y necesitaba asistencia médica durante el viaje de vuelta al hospital.

Según Benalcázar, ha sido posible operar la nueva ambulancia porque cuenta con paramédicos y un técnico emergenciólogo. Este personal es indispensable para operar las unidades, porque tienen el mismo equipo de una unidad de cuidados intensivos.

El Hospital Pablo Arturo Suárez carece de este personal y por tanto no puede movilizar las dos ambulancias asignadas con tecnología de punta. Están parqueadas desde su arribo a Quito y se continúa usando las dos ambulancias marca Kia, que se adquirieron cuando Caroline Chang era ministra de Salud y una unidad Nissan, que se compró en 1988.

Las tres tienen solo una camilla en su interior y se usan para el transporte de pacientes que precisan de algún examen que se hace fuera del hospital.

En la Maternidad Isidro Ayora se aprovechó el tiempo para crear los protocolos y capacitar al personal, que se encargará de la ambulancia neonatal que les dieron. Y están a la espera de que el Ministerio termine los trámites de matriculación y aseguramiento.

Pero la espera por las ambulancias lleva varios meses. El 2011, durante la emergencia sanitaria decretada en enero por el Ejecutivo y postergada mediante acuerdos ministeriales, se decidió comprar 90 unidades para suplir el déficit, que ascendía a 246.

El Comité de Emergencia adjudicó los contratos a una firma mexicana y otra brasileña; el 22 de julio y el 27 de julio, respectivamente. Según José Oviedo, gerente del proyecto Mi Hospital y encargado de hacer las compras, las unidades debían llegar en octubre, pero ese plazo no se cumplió.

A la mexicana Comsa le encargaron 60 ambulancias (50 ambulancias 4x2 tipo II, seis ambulancias 4x4 tipo III y cuatro ambulancias 4x4 neonatales). El costo de las tipo II fue de USD 113 945, de las tipo III, 155 584 y las neonatales, USD 176 017. El monto del contrato fue de 7,3 millones.

Las 30 ambulancias restantes (tipo I, ensambladas en vehículos 4x2) las compraron a la brasileña Marcopolo. El precio por cada una fue de USD 93 164 y el monto total fue de USD 2,7 millones.

Las unidades importadas llegaron a los puertos de Manta y de Guayaquil, entre diciembre del 2011 y marzo del 2012, según el agente de aduana que se ocupa de la liberación de estos vehículos, Henry Mediavilla.

Pero el trámite en aduana se estancó por los cambios que se dieron en el Ministerio de Salud desde el 12 de enero, a partir de la salida del ex ministro David Chiriboga. El agente de aduana informó que aún hay 20 ambulancias en el Puerto de Guayaquil que esperan que el Ministerio cancele gastos de bodegaje.

El Hospital Enrique Garcés, en el sur de Quito, está en el lado opuesto de esta historia. Compró una ambulancia en el 2010, con su presupuesto, a través del portal de Compras Públicas. Star Motors ganó el contrato con una oferta de USD 65 000. Esta empresa entregó una ambulancia tipo II, ensamblada en un Mercedes-Benz. La renovación de su parque automotor se hizo en un mes sin la intervención del Ministerio de Salud.

La carencia de ambulancias en Quito ha llevado a que los pacientes sean trasladados en unidades particulares. En los alrededores del Eugenio Espejo hay furgonetas pintadas con carteles, que dicen “ambulancia” y se da un número de celular. Se cobra USD 150 por cada trayecto.

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