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El tránsito en la avenida 25 de Julio, una de las principales vías del sur de Guayaquil, se interrumpió la mañana de ayer. Unos 50 pacientes de la Unidad de Hemodiálisis del Hospital Teodoro Maldonado, del IESS, cerraron la calle en rechazo a la falta de medicamentos desde hace cuatro meses.

Según los afiliados, el hospital no entrega eritropoyetina, hierro y ácido fólico. La eritropoyetina es una hormona generada por el riñón, cuya función es mantener la concentración de glóbulos rojos en la sangre. En los pacientes con insuficiencia renal, esta medicina evita la anemia.

John Barberán asiste tres veces por semana a hemodiálisis. Él reprocha la poca sensibilidad y la falta de agilidad del IESS para adquirir los fármacos.

A las 07:00 los afiliados hicieron una caminata alrededor del hospital. Luego cerraron la 25 de Julio, y causaron caos vehicular. Carros, buses y camiones quedaron estancados. Al lugar llegaron vigilantes y policías.

Tras la protesta, los afiliados se reunieron con el director del hospital, Francisco Ceballos, quien reconoció que hubo “un desfase por pocos días”. Dijo que la eritropoyetina ingresó ayer a la farmacia y que la adquirieron por contratos de ínfima cuantía.

Agregó que solo el 29% de los pacientes en hemodiálisis requiere eritropoyetina. 256 afiliados reciben este tratamiento en el Teodoro Maldonado.

Ceballos además dijo que varios pacientes no aceptaban la medicina disponible por ser genérica. “Algunos reconocieron que a pesar de recibir el fármaco no se lo habían suministrado porque querían otra marca. Nosotros no podemos hacer eso, sino comprar de acuerdo con la subasta y en la subasta corporativa que hizo el Incop, esa marca que piden quedó desierta”.

A la protesta se sumaron los miembros de la Asociación de Pacientes Renales Caminando hacia la Luz. Ellos denunciaron que el IESS no les entrega los inmunosupresores, que evitan el rechazo del riñón en casos de trasplantes.

Su presidenta Dora García dice que este problema se presentó desde diciembre del 2011. Algunos pacientes deben esperar semanas para recibir los fármacos y temen perder su riñón.

Los medicamentos inmunosupresores son costosos. En el mercado, una caja con 60 pastillas puede costar USD 400. Los pacientes trasplantados deben tomar hasta dos pastillas al día.

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