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Gabriela González ansiaba que su hija Jocelyn, de un año, creciera sana y fuerte. Hace 15 días acudió a una farmacia cercana a su casa y el boticario le vendió seis ampollas de un compuesto que contenía vitamina D.

“Ella casi no come y me preocupé. En la botica me dijeron que esa vitamina le ayudaba a crecer más rápido, hasta que iba a engordarse”. Pero después de tomar tres ampollas, la niña presentó vómito y una fiebre incontrolable.

imagenAngustiada, González llegó al Centro de Información Toxicológica (Citox) del hospital de niños Francisco de Ycaza Bustamante, en Guayaquil. Después de varios análisis, los médicos llegaron a una conclusión: la pequeña sufrió una intoxicación por exceso de vitamina D.

Cada ampolla tenía 600 000 unidades de vitamina D. “Lo normal es 300 unidades diarias, que se pueden obtener con tomar el sol. Pero la niña ingirió en pocos días lo que debía consumir en 30 años”, dice Jorge Gaibor, coordinador del Citox.

En los últimos seis meses el Citox ha reportado 19 casos de niños intoxicados por vitamina D. Gaibor explica que el exceso de este compuesto afecta a los riñones, a tal punto que puede causar una insuficiencia renal.

Jocelyn sufrió las consecuencias. Sus riñones funcionan de forma irregular, al igual que su intestino. “Quise hacer un bien, pero al final todo salió mal”, cuenta su madre, sentada junto a la cama 21 de la sala de Medicina II del Hospital del Niño.

Pero la intoxicación por exceso de vitamina D es solo parte de una extensa lista. En los últimos seis meses, el Citox ha registrado 396 casos de niños afectados por medicamentos que contienen compuestos tóxicos para el organismo o que no tienen una elaboración química adecuada.

Remedios que aparentemente son inofensivos, para aliviar una simple tos o el vómito, pueden generar daños irreversibles que van desde convulsiones hasta severos daños renales y hepáticos.

Otros casos de intoxicación se produjeron por gotas o jarabes para el dolor, que contienen atropina. “Este compuesto es similar a la escopolamina y causa parálisis de los intestinos”.

Los remedios para la tos, en base de codeína o dextrometorfano, también pueden causar efectos adversos. “Estos son derivados del opio y pueden afectar al sistema nervioso central, con manifestaciones de pérdida de la conciencia”, señala Gaibor.

En el país, el año pasado el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (Ciatox), del Ministerio de Salud, reportó 1 800 casos de intoxicación (el 6% fue en niños). De ese total, 254 fueron por la ingesta de medicamentos de uso humano.

Andrés Viteri, del Ciatox, explica que el abuso del paracetamol (antiinflamatorio) es la primera causa de intoxicación en niños. “Cuando hay una sobredosis de paracetamol el niño puede estar somnoliento, tener dificultad respiratoria y hasta problemas hepáticos”.

Tanto Viteri como Gaibor creen que la prevención es esencial para evitar estos casos. Pero si aparece una intoxicación ambos recomiendan acudir a un hospital para el tratamiento, que puede ser un lavado gástrico.

El pediatra Wilson Bermeo da un solo consejo: no automedicarse. “Es casi una costumbre en las casas dar pastillas o jarabes si el niño tiene fiebre, tos o diarrea. Pero es mejor que un especialista recete lo adecuado luego de un chequeo minucioso”.

Según Bermeo, en muchos casos los padres dan medicinas para adultos a sus hijos. Esto puede causar una reacción alérgica o un ‘shock’ anafiláctico, que se manifiesta con falta de oxígeno, taquicardia y urticaria.

En cuanto al uso de vitaminas en pastillas y jarabes, la nutricionista Fátima Torres recalca que lo mejor es la alimentación balanceada. “Las frutas y vegetales tienen los compuesto esenciales para el niño”. Por ejemplo, la vitamina D está en el pescado, la leche, el huevo, el hígado y la mantequilla. O solo tomar el sol.

El pasado viernes, Jocelyn recibió el alta. Por recomendaciones médicas no podrá consumir ninguna vitamina artificial en cinco años. Y cada semana tendrá que acudir a consultas con un nefrólogo por su problema renal.

El efecto de las intoxicaciones pediátricas

Problemas neuronales  
Ciertos medicamentos para la fiebre y los antigripales  a base de   efedrina pueden causar convulsiones, somnolencia  y pérdida de la conciencia.  

Problemas  hepáticos   
Al metabolizar los compuestos de ciertos fármacos el hígado genera  toxinas. Esta acción  destruye los hepatocitos  (células del hígado).   
 
Problemas  renales   
El exceso de vitamina D altera la función de los riñones en el niño.  Los glomérulos (que filtran el plasma)  son
 los más afectados.  

Problemas intestinales   
Surgen  por la ingesta de ciertas gotas para cólicos  y antiparasitarios. Como efecto aumenta  el dolor abdominal y  causan parálisis  del tránsito intestinal.

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