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Los cuatro neonatos que el sábado pasado fueron evacuados de la Clínica Cotocollao, ubicada en el norte de Quito, no tienen ningu- na infección.

Así lo dio a conocer el abogado de esta casa de salud, Vicente Izquierdo: “Tenemos conocimiento de los informes, ninguno de los cuatro niños adolece de ninguna enfermedad ni tiene ninguna bacteria, por eso alego que el cierre de la clínica es ilegal”.

Esta clínica del norte de Quito fue clausurada por la Dirección Provincial de Salud de Pichincha como medida de prevención, ante un posible riesgo epidemiológico, dada la alerta médica remitida por el Hospital Baca Ortiz, adonde llegó uno de los pacientes.

El bebé que fue atendido en el hospital pediátrico era hermano de un neonato que murió con un paro respiratorio producido por la inmadurez pulmonar con la que nació, según la Clínica Cotocollao. Su madre, Gabriela Mangandi, alumbró el 23 de diciembre y tuvo un embarazo gemelar complicado.

Por eso Izquierdo reclama que en el oficio de clausura se señale que la clínica no tenía condiciones de salubridad en la sala de Neonatología. ¿Y quién ha mandado a los niños a la clínica?, se pregunta. El piso de Neonatología ha recibido todos los casos de prematurez remitidos por el Ministerio de Salud, incluso de lugares tan lejanos como San Lorenzo, en Esmeraldas. Se atendieron 170 casos en los últimos seis meses.

Las autoridades sanitarias dijeron en un comunicado que el cierre no significa que la clínica esté considerada un agente infeccioso y hacen énfasis en lo preventivo de la medida.

En el operativo participaron 11 ambulancias, pertenecientes a hospitales y áreas de Salud de la Dirección Provincial de Salud de Pichincha, 41 funcionarios del Ministerio de Salud (médicos, paramédicos, trabajadoras sociales, psicólogo/as, personal técnico) y personal policial.

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