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Cada casa es una potencial bodega para el tráfico de combustible. En los poblados de Lagarto, Palestina, Rocafuerte, La Tola (norte de Esmeraldas), el Ejército ecuatoriano decomisa entre 60 y 50 galones de gasolina artesanal cada semana.

El combustible, que es subsidiado por el Estado, se produce para que los pescadores lo usen en sus motores fuera de borda, durante sus faenas. Sin embargo se filtra por la frontera a Colombia y sirve como precursor para la elaboración de droga, según Mauricio Alvear, principal del Comando Operacional de Esmeraldas.

En 2012 se incautó de 37 503 galones. La mayoría de golpes se dieron gracias a denuncias.

Inteligencia asegura que hay indicios de que detrás de este negocio están las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En la frontera con Esmeraldas, señala un agente, opera la columna móvil Daniel Aldana de las FARC, Los Rastrojos y lo que aún queda de las Águilas Negras.

Hasta hace un año operaban por separado y se disputaban el territorio para la producción y comercialización de droga. Pero la columna de las FARC ganó poder e hizo alianza con los otros grupos armados, según lo informó la Armada colombiana a diario El Tiempo.

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Ahora todos los grupos armados están al mando de Gustavo González Sánchez, conocido como 'Rambo'. Es el jefe máximo de la columna Daniel Aldana. Para las autoridades del país del norte es uno de los más sanguinarios.

Tiene orden de detención internacional por terrorismo, asesinato, tráfico de drogas, entre otros delitos. Se le imputó el atentado con una moto bomba al comando de Policía de Tumaco, en febrero del año pasado, que dejó 11 fallecidos y 70 heridos.

Ejerce su influencia en los municipios de Nariño, que son claves para el cultivo y tráfico de droga por el Pacífico. Desde ahí -según Inteligencia ecuatoriana- también mueven los hilos del tráfico de armas, combustible y la minería ilegal en el norte de Esmeraldas.

Han tejido redes de informantes que les permiten cruzan a territorio ecuatoriano a descansar, por pertrechos o para coordinar las acciones delictivas. En los poblados de Esmeraldas, donde se almacena el combustible, incluso han orientado a los pobladores sobre cómo reaccionar frente a los operativos que hace el Ejército.

Un pescador de Palestina dice que cuando se conoce que los militares están cerca, decenas de pobladores se activan. Distribuyen la gasolina en diferentes casas. Así las pérdidas por incautaciones se reducen. Luego, una vanguardia enfrenta a los militares. Los acompañan en el frente mujeres y niños. "Es muy complicado ingresar en esas condiciones", comenta Alvear. "Pero lo hacemos por su seguridad. Cada casa es una bomba de tiempo. El combustible se almacena sin seguridades".

Según otro pescador de Esmeraldas "si no se hace lo que piden (los narcotraficantes) amenazan con matar a las familias". Aunque también es un negocio lucrativo. La poma de gasolina artesanal, que contiene 18 galones, se obtiene en Ecuador en USD 16,74. Y los narcotraficantes pagan hasta USD 80 por esa poma.

"Es una tentación. Al salir de pesca se obtiene una ganancia de unos USD 200 o USD 300. Cada faena dura tres días y hay que aguantar frío, falta de comida, mala noche…", comenta otro pescador del Puerto de Esmeraldas. "En cambio con el tráfico de gasolina artesanal hay una ganancia de USD 1 200 en promedio por viaje".

La dirección de la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífero (ARCH) proyecta que -aunque no se puede determinar con precisión- de cada 10 000 galones de combustible artesanal que contiene un tanquero, solo 3 000 se usan para la pesca. El resto va para Colombia.

La compra hormiga

En la provincia de Esmeraldas hay 16 depósitos (distribuidores) de gasolina artesanal para pescadores. Están bajo la lupa de la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífero (ARCH).

Eduardo Montaño, director provincial de la ARCH, explica que para vender la gasolina, los pescadores deben presentar requisitos como la matrícula de la lancha, la orden de zarpe de la Capitanía del Puerto de Esmeraldas y la cédula de identidad, entre otros.

Entonces el despachador confiere una guía de remisión donde se detalla el sitio donde se compró, la ruta que seguirá el pescador y el uso que le dará.

Según Montaño, existía la presunción de que los despachadores vendían la mayor parte de gasolina a personas dedicadas al tráfico. Estas incluso pagaban por adelantado el combustible.

Por eso se impulsó un plan de control que implica la ubicación de interventores en cada depósito. Se comenzó con los más vulnerables, en la frontera norte. Aún faltan 6 interventores para el resto de depósitos de combustible.

Pero los involucrados con el tráfico ahora utilizan un sistema conocido como 'compra hormiga', según Inteligencia Es decir, la compra permanente pero en pequeñas cantidades.

En lugar de que un pescador lleve 25 pomas, que es el límite de su cupo, aparecen 12 o 13 personas solicitando dos pomas todos los días. Legalmente no se les puede negar la compra.

El 28 de febrero pasado, en dos depósitos del Puerto de Esmeraldas, cinco personas llegaron en 10 minutos para comprar, cada uno, dos pomas de gasolina. No se les pidió documento, según el administrador, porque se trataba de pequeñas cantidades.

En el 2012, la ARCH registró el decomiso de 44 547 galones de combustible. El 65% era para pesca artesanal, es decir de bajo octanaje. En el 2011 la cifra fue menor; 25 714 galones.

Según el titular de la ARCH, en julio del 2012 se hizo un diagnóstico de la actividad pesquera en el Puerto de Esmeraldas y se determinó que existe "gran cantidad" de embarcaciones sin registrar y con tripulación extranjera sin documentos. "Por el carácter migratorio es difícil determinar específicamente cuántas personas, pero con base en ese diagnóstico pudimos hacer operativos importantes". Se ha identificado 14 pasos de tráfico en la frontera. Por eso en el norte se ha fortalecido la seguridad. La isla de Palma Real, por ejemplo, era considerada un refugio de las FARC. Ahora hay una estación de guardacostas y una unidad la Policía que vigilan las 24 horas.

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