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Mañana se reanudará la búsqueda de Jordan, de 3 años, y de Néstor Paúl, de 5.

Los padres de los niños tienen previsto enterrar hoy, en Cotopaxi, a su hija María Juana, de 7 años. Ella, que también estaba extraviada junto a sus hermanos, fue encontrada sin vida la mañana del lunes, en el sur de Quito.

Aseguraron que en la tarde recorrerán las calles de la capital para pegar afiches con las fotos de los menores en postes y paredes.

Los esposos Jorge Logro y María Choloquinga encabezarán el sepelio de su hija en la iglesia de la comunidad Tamburco, en Saquisilí, Cotopaxi. Una vez concluya la misa regresarán a Quito.

Luego del examen forense se determinó que Juanita, como la llamaban sus padres, murió a causa de un golpe que le fracturó el cráneo. También presentó un desgarre de sus genitales.

"Hasta para matar a un perro uno tiene sentimientos. Pero para mi Juanita no les dolió ni el alma", dijo la madre mientras lloraba.

Juana, Jordan y Néstor desaparecieron el 20 de agosto pasado del interior de su vivienda ubicada en el barrio Nueva Aurora, en Guamaní, en el sur de Quito.

Jorge Logro repasa los 45 minutos que dejó a los niños solos en su casa. Dice que junto con su esposa María, caminó rumbo a un mercado cercano para comprar papas y choclos para la merienda de esa noche. "Le doy vueltas y vueltas y no logro entender qué paso", dice. Esa noche no merendaron y tampoco durmieron.

En medio de las dudas, una cosa es segura para los progenitores: "Ellos no se fueron solos, nos lo robaron", dice la madre. La mujer de 37 años no ha dejado de llorar en los 22 días que han transcurrido. Se niega a comer y a dejar salir a la calle a sus otros tres hijos mayores.

Cuando sus niños se perdieron, los mayores estaban en la casa de un tío. "Juanita estaba emocionada porque le compraron zapatos para la escuela", dijo un hermano.

Néstor L., uno de los tíos, contó que la mujer que halló a la pequeña intentó quemar unas hierbas que estaban junto al cartón. "Como vio que la caja no se prendía se acercó. Ahí estaba la Juanita". Tenía la misma ropa con la que desapareció: un saco fucsia, pantalón jean y los zapatos nuevos.

Logro recuerda que un día después que desaparecieron sus hijos le enviaron un mensaje de texto. En este le pedían 1 millón de dólares por la vida de sus hijos e indicaban que tenía 24 horas para reunir el dinero y entregarlo en el parque Las Cuadras, en el sur.

Para Logro, que gana USD 80 semanal como albañil y con eso sostiene a siete personas, incluida su esposa, la suma le pareció impagable. "Sentí rabia porque no se puede jugar con este dolor". Un grupo especial de la Policía investiga este caso.

En los dos cuartos con piso de cemento que arrienda esta familia hay un anaquel viejo de donde María, la madre, saca la ropa limpia de sus hijos perdidos.

No hay juguetes en la habitación, solo dos camas y un conejo que era la mascota de su hija muerta.

En la de una plaza dormían los cuatro niños mayores. Al frente, en la cama matrimonial descansaban los esposos, junto con Juanita y Jordan. "Recién estaba aprendiendo a decir papi y mami", se lamenta Jorge al recordar a su último hijo.

La solidaridad

La Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en el Ecuador (Asfadec) asistieron al velatorio de Juana.

Actualmente, esta agrupación conoce 152 casos de personas que desaparecieron o que fueron asesinadas y no recibieron justicia.

María de Lourdes Mejía, secretaria de la Asociación, aseguró que como colectivo exigirán que se haga justicia por esta muerte. "Ya es hora señor (José) Serrano que se conduela de nuestro dolor. Necesitamos ver resultados", dijo.

Ninguna autoridad se ha pronunciado sobre el caso. Elizabeth Rodríguez, madre de la joven desaparecida, Juliana Campoverde, calificó de "cómplice" el silencio de los funcionarios. "Cada desaparecido que lo hallan sin vida es un golpe para todos. Es como si se rompiera la esperanza".

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