Tiempo de lectura: 2' 29'' No. de palabras: 408

Sonría, aquí también hay cámaras: la polémica videovigilancia llegó hasta los taxis y buses en Ecuador, y su expansión parece irrefrenable ante el éxito que le atribuyen las autoridades en la lucha contra la delincuencia.

En los últimos dos años, el número de cámaras se quintuplicó. De las 400 que había en todo el país, “hoy tenemos 2.000 y llegaremos a 4.000” en 2014, dijo a la AFP César Navas, director del Servicio Integrado de Seguridad ECU-911.

Criticados por la potencial invasión a la privacidad, estos sistemas de vigilancia están ubicados en calles, puentes, puertos, parques, aeropuertos, playas, fronteras y próximamente dentro de los estadios de fútbol.

A diario recibimos cientos de cartas, solicitudes, para que se pongan cámaras en los barrios”, señaló Navas, y agregó que los centros comerciales podrían integrarse al programa de vigilancia con sus propios circuitos cerrados.

Ni el transporte público escapa a la televigilancia. Hasta finales de año deberán ser instaladas cámaras en unos 55.000 taxis y buses, casi la totalidad del parque automotor público del país.

Cada taxi lleva tres cámaras pequeñas: una adelante, otra atrás y una tercera en el maletero. La filmación se activa apenas el conductor o el pasajero oprimen el “botón de pánico .

El sistema está diseñado para que el ECU-911 localice por satélite el vehículo, reciba las imágenes y audio, y envíe una patrulla policial o una ambulancia en minutos. En el archivo de la central reposan videos escalofriantes de asaltos, rostros ensangrentados y hasta la de un chofer convulsionando por epilepsia.

“Esto hace sentir segura a la gente y a nosotros mismos, aunque hay pasajeros que creen que ya no podrán hablar mal del presidente porque van a ser identificados”, comenta William Pallio mientras conduce su taxi.

Analistas creen que el gobierno tiene vía libre para ampliar el uso de esta tecnología, pues aún son pocos los que cuestionan los vacíos legales en la materia.

“Si en este momento se les preguntara a los ecuatorianos si quieren una cámara en cada esquina, habría un apoyo masivo, porque en el fondo hay un sentimiento, percepción y realidad de inseguridad, pese a los avances”, dijo a la AFP Lautaro Ojeda, académico y autor de varios libros sobre seguridad ciudadana.

Califique
2
( votos)