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Si todos los niños de los 75 países con mayor mortalidad infantil del mundo disfrutasen de las mismas condiciones que sus compatriotas más ricos se podría evitar la muerte de dos millones de menores hasta 2015, asegura Unicef en un informe publicado hoy.

"Neumonía y Diarrea, atacando las dos enfermedades más letales para los niños del mundo" es el título del informe presentado hoy, en el que se asume que no hay nada por descubrir en la prevención de estas dos dolencias, sino sólo implementar los sistemas de prevención existentes y aplicar las intervenciones médicas adecuadas.

Según estimaciones realizadas por la John Hopkins University Bloomberg School of Public Health y recogidas por el informe, es posible evitar la muerte de dos millones de niños en los próximos tres años.

Para ello, los gobiernos de los 75 países con mayor mortalidad infantil deberían proporcionar a todos los niños las mismas condiciones de vida con las que cuentan los menores pertenecientes al 20 por ciento de la población más rica de dichas naciones.

"Lo que persiste es una enorme desigualdad de acceso a tratamiento y sobre todo de prevención de estas enfermedades entre distintas capas socioeconómicas en una misma sociedad, eso debe cambiar", afirmó en teleconferencia Thesa Wardlaw, directora de Salud de Unicef.

Estas condiciones de vida son los sistemas de prevención más eficaces para luchar contra la neumonía y la diarrea, y pasan principalmente por el acceso al agua potable y el saneamiento, la buena nutrición -con especial énfasis en la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida- y ser partícipe de los programas de inmunización infantil.

El informe destaca que, a pesar de los avances, menos del 40 por ciento de los niños menores de seis meses en los países en desarrollo se alimentan exclusivamente de leche materna.

"El problema es que el sistema de apoyo a las mujeres es un fracaso total. Si lográramos educar a las mujeres sobre la importancia vital de la lactancia materna obtendríamos un gran impacto", aseveró Wardlaw.

Asimismo, el texto revela que el 90 por ciento de las muertes causadas por la diarrea severa se han atribuida a la ingestión de agua no potable, y la falta de acceso a saneamiento e higiene adecuados.

"Lavarse las manos es la intervención sanitaria más efectiva y barata para reducir la incidencia de la neumonía y la diarrea", reza el informe.

Una vez el niño se enferma, tratamientos con antibióticos para la neumonía y soluciones orales rehidratantes para la diarrea son las soluciones más fáciles, baratas y asequibles que se deben implementar.

Sin embargo, la gran mayoría de los niños nacidos en los países más pobres del mundo no cuentan con acceso a ellos.

Según los cálculos de Unicef, sólo un 60 por ciento de los niños enfermos de neumonía cuentan con la posibilidad de ir a un centro médico para poder ser tratados, una cifra que desciende hasta el 50 por ciento en el caso de África Subsahariana.

"No obstante, en general en los países en desarrollo, sólo un 30 por ciento de los niños reciben antibióticos si han sido diagnosticados con neumonía", revela el estudio.

Con respecto al acceso a soluciones orales de rehidratación, sólo el 39 por ciento de los niños que padecen diarrea en los países en desarrollo las reciben, por lo que el riesgo de morir deshidratados es muy alto.

El estudio demuestra que si se expandiera a toda la población infantil de los países en desarrollo las condiciones de vida de los más ricos, se lograría una caída del 30 por ciento en las muertes por neumonía y un 60 por ciento en los decesos por diarrea.

Esto se traduciría en que el porcentaje de muertes de menores de cinco años en el mundo causadas por estas dos enfermedades, que ahora está situado en el 29 por ciento, podría reducirse hasta el 19 en 2015.

El 90 por ciento de estos decesos están concentrados en las poblaciones más pobres del África Subsahariana y del Sudeste Asiático.

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